El PSG se proclamó campeón de la Supercopa de Europa por segunda vez en su historia tras derrotar por 2-1 al Aston Villa en el Red Bull Arena de Salzburgo. El conjunto inglés dirigido por Unai Emery se comportó digna y honorablemente, disponiendo de oportunidades para lograr un marcador favorable, e incluso dando la impresión de cambiar las tornas a su favor tras igualar el tanto inicial de su oponente.
Sin embargo, este PSG, con Luis Enrique al mando, está tocado por una varita mágica, y le sale absolutamente todo. Consecuencias de que actualmente sea el mejor equipo que pisa La Tierra. No solo posee la capacidad de ser letal en cualquier momento, también sabe sufrir, lo que aumenta aún más la dificultad a la hora de intentar batirlo.
Kvaratskhelia se inventó un golazo propio de su repertorio cuando transcurría el minuto 20, Madjo igualó mediante un gran remate con la zurda gracias al centro de McGinn llegado el 45 de juego, y finalmente, al 61, Doué resolvió espectacular tras un magnífico pase de Dembélé. Cash colaboró rezagándose y permitiendo que la posición del autor del definitivo 2-1 fuese legal.
El PSG sigue teniendo hambre de títulos, y su triunfo en la Supercopa de Europa solamente representa el principio de aquello que pretende, prolongar su reinado a lo largo y ancho del Viejo Continente. Tuvo que sufrir para dar su primer aviso, pero se impuso frente a un digno rival, y demostró cuán enserio va.