Si hay algo peor que un 0-0 en un Mundial, es cuando tu selección queda señalada como una de las dos implicadas. Nos tocó a nosotros. En el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, ante 67640 personas, La Roja de Luis de la Fuente se mostró incapaz de doblegar a Cabo Verde, cuyo debut mundialista, tenga el destino que tenga, ya es histórico. España deberá reflexionar, porque no puede servir de excusa eso de que sus mejores proezas han sido precedidas por comienzos decepcionantes.
Cabo Verde a lo suyo, fortaleza defensiva, unión como bloque y objetivo de no perder. Dicho y hecho. El combinado de Pedro Leitao Brito, vio cómo su plan salía a las mil maravillas. A las pruebas me remito, porque si la primera ocasión manifiesta de España, por mucho que Ferran Torres estampe el esférico en el travesaño, tiene lugar en el minuto 40, es que algo falla gravemente. La selección africana mientras tanto demostrando que un conjunto se construye desde abajo, pues ahí estaba Vozinha para lucirse con dos paradones a Ferran Torres y Laporte.
Más de lo mismo durante la segunda mitad, solo que con cambio de protagonista, aunque su nombre también empiece por F. Fabián Ruiz tuvo las dos más claras, pero no supo mandar el balón entre palos. Las entradas al terreno de juego de Lamine Yamal y Nico Williams, apenas aportaron cosas. Menos mal que Unai Simón fue poco menos que un espectador. Por otro lado, los Rodri, Pedri, Gavi, Dani Olmo, Oyarzabal y Cucurella, tampoco tuvieron suficiente inspiración.
Lamentablemente, siempre les toca a dos selecciones formar parte de esa decepción mayúscula en forma de partido sin goles. Una de ellas fue Cabo Verde, que tiene motivos para estar de celebración, porque no todos los días debutas en un Mundial empatando con una campeona. La otra es España, cuyo comienzo ha estado muy por debajo de lo esperado, y cuya reputación puede tambalearse si en el próximo encuentro cae en la misma trampa. Luis de la Fuente tiene trabajo que hacer.