De sobra son conocidos los universos de Capitán Tsubasa y Harry Potter. ¿Y si resulta que Suecia tiene magia por parte de ambos? La exhibición vista en el estadio BBVA de Monterrey ante 50987 espectadores, demuestra que «La pareja de oro» pueden ser Isak y Gyökeres. Y en lo que respecta al seleccionador del combinado nórdico, Graham Potter, entre su experiencia y apellido queda todo dicho. Ojo con esta Suecia porque apunta a sensación mundialista.
5-1, y no fueron más de milagro. La Túnez de Sabri Lamouchi fue un muñeco que podría haber recibido ocho o nueve goles tranquilamente. Y es que Suecia no vive solo de Isak y Gyökeres, su artillería no concluye ahí. Por de pronto hay que saludar a Ayari. Ironías del fútbol, de procedencia tunecina, pero jugando con el combinado nórdico, que seguro estará agradeciendo el fichaje.
A la ocasión de Gyökeres en el 5 de partido, le siguió el primer tanto del muchacho mencionado, que fusiló llegado el minuto 7 tras beneficiarse de varios rebotes. No lo celebró por sus raíces africanas, un gesto que le honra. El chaval probó suerte sin éxito al 11 de juego, pero el segundo tanto sueco se olía, y arribó a la media hora de encuentro. Muy mal Chamakh en su cantada, fenomenal Isak en velocidad.
Quiso el tercero Suecia antes del descanso, pero Lindelof no tuvo puntería en el 33, y lo que llegó diez minutos más tarde fue el gol de Túnez. Mejbri centró al primer palo y Rekik prolongó genial. Fue la dulce apariencia de una selección que tuvo en el mencionado Mejbri al mejor de los suyos, probando de vaselina en el 49 y de falta directa al 52. Entre medias, Gyökeres pudo haber anotado un tercer gol que consiguió al 59 de juego. La zaga tunecina perdió el balón en salida, Isak asistió a su socio, y este mandó el cuero a guardar.
Con el encuentro virtualmente visto para sentencia y Túnez ko, Isak y Gyökeres siguieron dando espectáculo. El primero no marcó al 68 porque la zaga rival evitó que culminara su jugadón, y el segundo remató de chilena en escorzo dos minutos después. Pura magia.
Hasta que llegó el cuarto al 84 de juego. Isak encontró a Svanberg, que definió al primer toque de tiro cruzado. La selección de Sabri Lamouchi estaba deseando que su sufrimiento cesara, pero faltaba el quinto, que llegó tras las oportunidades de Isak, ante el que respondió Chamakh con un paradón, y Bergvall, que remató fuera.
Con el 90+6, en la última jugada del partido, Bergvall jugó para un Ayari que fusiló al palo largo, esta vez sí, con celebración merecida. Suecia irradia magia. La selección de Graham Potter, liderada por una formidable pareja conformada por Isak y Gyökeres, posee un plantel compensado, fuerte y espectacular, habiendo convertido a Túnez en un saco de boxeo, y con pinta de no querer detenerse ahí. Mucha atención al combinado nórdico.