El Mundial 2026 entró en la historia nada más arrancar. No por la merecida victoria de México, 2-0 sobre Sudáfrica en un Estadio Azteca con 80824 espectadores y todo un ambientazo. Tampoco por la pésima imagen de la selección sudafricana dirigida por Hugo Broos, que pudo haber recibido un castigo todavía mayor. Ni siquiera por Brian Gutiérrez, perla de la selección de Javier Aguirre, y que con permiso de Quiñones y Alvarado fue de lo mejor que ofreció el combinado anfitrión.
La página mundialista la escribieron los hasta tres expulsados con roja directa, dos por parte de Sudáfrica y uno por parte de México. Sithole se fue a la calle por derribar a un Brian Gutiérrez que tenía la oportunidad de encarar a Williams en el minuto 49, recibiendo, tal vez, un castigo exagerado. Lo de Zwane no admite discusión, su agresión a Alvarado al 84 de juego supuso una infantilidad absurda. Respecto a César Montes en el 90+2, su derribo a Makgopa fue de libro, otra cosa es que el atacante sudafricano estuviera en situación de encarar claramente a la meta rival.
Los dos primeros goles del Mundial, ambos de México, corrieron a cargo de Quiñones y Raúl Jiménez. El guardameta Williams la lió jugando para su zaga, Lira robó el cuero, y Quiñones batió por bajo de fuerte chut al irregular cancerbero cuando transcurría el minuto 9. Al 67 de partido, estando ya México en superioridad numérica, Alvarado convirtió en melodía su centro desde la derecha, y Raúl Jiménez fusiló de cabeza.
Merecido triunfo del combinado anfitrión de Javier Aguirre, que se mostró en prácticamente todo momento muy superior a su oponente, una Sudáfrica que deberá ofrecer bastantes más argumentos si no quiere que su participación en el Mundial concluya antes de lo previsto. México suma sus tres primeros puntos, dejando a la selección africana con cero.