El Derby de Manchester registró un 0-0 que no vale para ninguno de los dos, ni para los Diablos Rojos del United, que hoy ejercían de locales en su bello Old Trafford, ni para los celestes del City. Ambos se quedan rezagados en la carrera que supone hoy día la conquista de la Premier League. Mucho tendrán que hacer ambos conjuntos si quieren remontar la situación y colocarse a la altura de los cuatro de arriba. La Premier League se les empieza a escurrir de forma clara y preocupante.
Comenzó el partido como se esperaba, con ambos equipos mostrando sus ganas de sacar los tres puntos en un partido señalado con letras muy mayúsculas. Sin embargo, al primer cuarto de hora, las estrategias quedaron totalmente reflejadas. El Manchester United, ante la tremenda presión de los Citizens, esperaba bien posicionado atrás en busca de una jugada rápida que le hiciera llegar en pocos toques a la portería. Pogba, Fernandes y Greenwood eran sus jugadores más persistentes. Por su parte el Manchester City, con las líneas adelantadas, recuperaba rápido el balón, tocaba sin cesar y hacía que su vecino tuviese que componérselas para neutralizar sus jugadas. Por si acaso la defensa era superada, ahí estaba De Gea, su mano a mano con Mahrez fue providencial para evitar el gol visitante. Sterling a punto estuvo también de lograrlo, pero no llegó a cabecear. El marcador no se movió y ambos se fueron al descanso con todo por decidir.
La segunda parte pareció tener un sabor diferente. El United tiró de casta y orgullo como local con el objetivo de ganar metros. Los córneres no le sirvieron en la primera mitad, de modo que cambiaron de estrategia y trataron de resolver el Derby con juego directo, pero no lograron encontrar más alternativa que los disparos lejanos, especialmente a través de Bruno Fernandes, quien fue el más incisivo de los suyos o cuanto menos eso intentó. Lo demás se resume en pérdidas de balón durante varias jugadas de ataque, un penalti no concedido por fuera de juego previo de Rashford, más alguna llegada aislada que la defensa del City resolvió sin más. Eso fue lo que ofrecieron los de Old Trafford.
El Manchester City fue sin duda el que más opciones tuvo de llevarse el duelo. A partir del minuto 60 de partido se recompuso de la embestida inicial del United y volvió a tocar y a trenzar jugadas de peligro. En el 68 pudieron marcar por mediación de Kevin De Bruyne, pero Maguire estuvo genial frenando su disparo y la ocasión se perdió. Tuvo que aplicarse fuerte el United en defensa porque De Bruyne, Mahrez, Rodri, Sterling, Gabriel Jesús y Fernandinho eran un incordio. Por otro lado Cancelo parecía tener pilas Duracell por su carril. A eso añadámosle la entrada en el 66 de partido de Ferrán Torres sustituyendo a Mahrez. El español está de vicio. En el United Martial suplió a Greenwood, corría el minuto 74 de encuentro. Al final, ni todas las jugadas del City fueron suficientes.
0-0, ese fue el resultado final. Ni la casta del United ni la calidad del City. Los dos de Manchester se quedaron a medias. Ni el Infierno mostró su ardor ni el cielo su divinidad. El Manchester United realizó un trabajo defensivo enorme siendo liderado por el central Maguire y con un De Gea que se coronó ante Mahrez. Ofensivamente más bien poco de los Diablos Rojos, que en los córneres y en los disparos de Bruno Fernandes tuvieron alguna clara. Por su parte el Manchester City tiró de dominio de balón y de jugadas de calidad, pero ninguna estrella brilló, Mahrez no pudo porque De Gea le eclipsó, el resto porque se encontraron con una defensa local muy currante. Reparto de puntos en el Derby de Manchester, o lo que es lo mismo, ninguno de los dos satisfecho. La Premier se escapa.