Un intento de gol olímpico de Carrasco, otro de Lemar que falló en boca de gol y un cabezazo de Saúl frustrado por Courtois. Eso fue lo que ofreció el Atlético de Madrid en el Derby de la Capital de España para llevarse los tres puntos que estaban en juego. Ante el Real Madrid eso sólo tiene una palabra: Inservible. Los de Zidane son un equipo muy irregular esta temporada, capaces de perder cuando menos uno lo espera con un Cádiz o con un Alavés, pero les sigue quedando ese don para resurgir cual ave fénix en las llamadas «finales». Tuvieron una hace poco en la que se jugaban su continuidad en la Champions, superaron la prueba. Tenían otra frente a su vecino en el Alfredo Di Stéfano, sobresaliente de nota. Al Real Madrid le ponen los encuentros de pura adrenalina y si su rival ofrece tan escasos recursos, apaga y vámonos, los blancos se pueden pasear.
Fue lo que pasó en la primera mitad. Ni media noticia del Atlético de Madrid. El Real Madrid lo bordaba, practicaba un fútbol rápido y preciso, llegaba con claridad, presionaba a su oponente en la medular para evitar que los atacantes rojiblancos cazaran el balón e iniciaba jugada de forma sensata. Con todo esto era cuestión de tiempo que el primer gol de los locales iluminara el marcador. Oblak primero y el palo después dijeron que no, pero en el 15 de encuentro la palabra cambió tras un saque de esquina en el que Herrera se resbaló y Casemiro cabeceó impecable. 1-0 más que merecido. En el resto de la primera mitad el Real Madrid tocó y tocó a placer. Ninguna noticia de Courtois, por consiguiente tampoco de los del Cholo Simeone.
Al comienzo del segundo acto el entrenador colchonero dictó sentencia para Carrasco, Herrera y Felipe. Correa, Lodi y Lemar a jugar. El único que se hizo notar fue el francés, el resto nada de nada. Apenas mejoró un atisbo el Atlético de Madrid, los de Zidane seguían haciendo lo que querían y cuando querían. En el 60 de encuentro llegó la única noticia reseñable del Atleti en este Derby sin público, el enfado tremendo de Joao Félix al ser sustituido por Saúl. Se comprende que un jugador tan importante se cabree por el cambio, pero el astro portugués debería estar disgustado solamente consigo mismo, pues al igual que sus compañeros él no dio la talla. Hizo más Saúl que él. Tres minutos después el Real Madrid dejó encarrilado el partido con un golazo de Carvajal, que recogió un rechace y ni se lo pensó. 2-0 después de que el cuero diese en el poste y a posteriori en Oblak.
A partir de ahí, se vio un poco del Atlético de Madrid, liderado por Lemar y Saúl, pero completamente insuficiente para el que se supone está siendo el equipo más equilibrado de esta presente Liga. Incluso el Real Madrid pudo hacer el tercero por mediación de Lucas Vázquez, un jugador que parece que tenga motores en vez de pulmones. Sin embargo, Oblak no estaba para eso. Lo de este portero es de dibujo animado. La única mala noticia en el partido para los blancos es que Casemiro se pierde la próxima jornada, pero volvió Fede Valverde al terreno de juego tras más de un mes de lesión.
Zidane hizo tres cambios. Además de Valverde, saltaron a la par Asensio y Rodrygo. Al técnico madridista le vino todo a pedir de boca. Todo lo contrario a un Cholo Simeone que, a buen seguro le preguntarán en más de una ocasión «Por qué quitó en el 60 a Joao Félix». Un servidor le preguntaría por qué Lemar no fue titular y por qué Kondogbia no saltó mucho antes al verde, pues aunque fuese tarde para el Atleti, vaya si su presencia se notó. Por lo demás lo reseñado, mucho más hace falta para tratar de doblegar a un Real Madrid que, por muy irregular que esté, siempre activa su Full Power en partidos de este calibre.
2-0 y el Real Madrid mereció incluso haber goleado, pero un palo y un gran Oblak le negaron ese premio. Los de Zidane demuestran que ante los directos van que chutan. Que se lo pregunten además de a su vecino, a Barça y Sevilla. Ahora bien, la Liga es el torneo de la regularidad, cosa que de momento la escuadra de Chamartín sigue sin poseer. Eso pretende ahora, que su victoria en el Derby sea el comienzo de una gran racha. Por su parte el Atlético de Madrid se lleva un severo toque de atención. Una actitud así para un aspirante a campeón de liga decepciona a raudales. Cara merengue, cruz rojiblanca.