El Valencia CF cayó derrotado por 2-3 en Mestalla frente a la Real Sociedad. Tras un partido de ida y vuelta en que cualquiera pudo llevarse el gato al agua, un chicharro de Barrenetxea rompió un empate a dos tantos que probablemente era lo más justo, pero los goles son los dioses del fútbol.
Habrá quien piense que el cuadro de Óscar Sánchez debió haber rendido mejor durante el primer periodo, pero sea como fuere, el daño ya está hecho. Los Che se marchan al parón situados en puestos de descenso, habiendo alguna luz en el horizonte, aunque las sombras siguen instaladas sin pagar el alquiler.
La nota positiva es que ahora llegan días para poder pulir los aspectos donde residen los fallos, que no son pocos. La negativa es que tras siete jornadas disputadas, el Valencia CF es un conjunto que inevitablemente ofrece bastantes dudas, y su mejoría debe ser mucho más notoria que lo visto en los dos últimos encuentros. Nadie quiere revivir dramones anteriores, y se debe trabajar duro en pos de evitarlos.