Bélgica logró lo que al minuto 85 nadie creía ya posible, una remontada para la posteridad frente a Senegal. La selección de Pape Bouna Thiaw tuvo la clasificación durante casi todo el partido, pero se vino abajo frente a la furia belga, que una vez desatada, fue imparable, y se adjudicó en una de las últimas acciones del partido, al 120+5, el pase a Octavos de Final desde los once metros, triunfando por 3-2. Pura adrenalina.
Hubo ocasiones para ambas durante la primera mitad. Diaw blocó el lanzamiento de Trossard, Sarr se topó con el poste tras la mala salida y despeje de Courtois, aunque después el cancerbero belga atrapó con seguridad el remate de Gueye. Kevin De Bruyne lanzó alto, Diaw blocó el intento de Doku, y después se lució frente al derechazo de De Cuyper.
Sin embargo, quien acertó llegado el minuto 25, fue Senegal. Mané centró, Sarr peinó al palo, y Diarra cazó el rechace para empujar la pelota a la jaula. Por otra parte, ya en la segunda mitad, la mayoría de ocasiones fueron belgas, pero de nuevo atinó Senegal cuando transcurría el minuto 51. Niakhaté mandó una delicatessen en largo que Sarr culminó de cine controlando con el pecho y definiendo al estilo clase mundial.
Bélgica no lograba atinar, además de librarse de encajar por medio de Ndiaye, que remató fuera por poco, de Mané, ante quien tuvo que responder Courtois con un paradón a su tiro cruzado, y sin olvidar a Idrissa Gueye, cuyó chut lamió el poste izquierdo. Lo intentaron Tielemans en tres ocasiones, Theate, Lukebakio, y Meunier, siendo algunas oportunidades de manual.
Pero entonces, llegó el minuto 86. Meunier centró de primeras y el incombustible Lukaku no perdonó en área pequeña. La selección de Rudi García renovó fuerzas, justo a tiempo para encontrar a un aliado inesperado tres minutos más tarde. Trossard centró cerrado, Diaw la pifió, y Tielemans agradeció el regalo. 2-2 entre el 86 y 89.
La prórroga entró en escena y durante su primera mitad, Lukaku no llegó a rematar un centro al área, y Raskin falló de tiro cruzado. En la segunda parte, Courtois se interpuso entre Ndiaye y el gol, y Lukebakio lanzó al travesaño. Hasta que llegó la jugada que cambió el curso de la eliminatoria. Camara propinó una patada a Tielemans dentro del área, y no hubo debate, penalti cristalino. El propio Tielemans ejecutó la pena máxima, mandando el balón a guardar por toda la escuadra, y desatando el delirio de una hinchada, la belga, que no hace tanto se veía fuera del Mundial. Pape Matar Sarr tuvo las dos últimas para Senegal, pero se perdieron arriba.
Bélgica obró el primer milagro mundialista. Durante 85 minutos, la selección de Rudi García tenía las maletas en conserjería, sin embargo, en el fútbol puede suceder de todo en cualquier minuto, y fue el 86 el primero de los que determinó que el combinado belga no se iba a ningún lado, y que su supuesto lugar, debía ocuparlo la selección africana dirigida por Pape Bouna Thiaw. Los milagros existen. Que se lo pregunten a Lukaku y Tielemans, cuyos goles contribuyeron a obrar uno con firma belga.
**Eliminatoria disputada en el Lumen Field de Seattle ante 66925 personas.