Nada como una manita para infundir esperanza. Senegal se aplicó el cuento y aplastó por 5-0 a una inocente Irak, que ni siquiera protagonizó una acción de verdadero peligro para su oponente. La roja directa a Sulaka en el minuto 13 ayudó, cada cosa en su sitio, pero aún estando en superioridad numérica, debe cumplirse el objetivo señalado, tal y como hizo la selección de Pape Bouna Thiaw.
El festín senegalés dio comienzo al minuto 4, con un córner botado por Camara, peinado por Seck, y rematado por Diarra. Poco después, Irak se quedó con uno menos, desapareciendo cualquier posibilidad que el combinado de Graham Arnold pudiese conservar.
Sin embargo, Senegal tuvo que recurrir al segundo periodo, puesto que no consiguió atinar en las tres claras que dispuso durante la primera mitad. Basil, que a posteriori se lesionaría y Jalal Hassan ocuparía su lugar, se interpuso en el camino de Mané y su lanzamiento de falta. Jakobs cruzó excesivamente su remate, y Mané volvió a intentarlo rozando el travesaño.
Ya en el segundo tiempo, tras un tercer intento de Mané que recibió de Mbaye desde la derecha, y el paradón de Jalal Hassan a Sarr, Senegal hizo el segundo. Iqbal perdió el balón, Camara se lo llevó, internándose en el área y centrando raso, para que Sarr rematase de primeras.
Tres minutos después, Gueye inició su show particular, primero con un chicharro al palo largo que supuso el tercer tanto, luego con otro precioso golpeo desde la frontal del área para hacer subir el cuarto, y finalmente, asistiendo a Ndiaye, que se encontraba en zona de tres cuartos y ganó terreno hasta el área rival, marcando el quinto desde la frontal ajustando al palo.
Previamente al último gol, Mané se había topado con el poste, y en la última jugada de peligro, Jalal Hassan impidió con un paradón que Ndiaye hiciera doblete. Fin a la andadura irakí en el presente Mundial, y de la peor forma posible. Senegal por el contrario, se ganó el derecho de aspiración a los Dieciseisavos tras una victoria en un encuentro donde fue ama y señora.
**Partido disputado en el BMO Field de Toronto, con una asistencia de 43036 personas.