Turquía y Estados Unidos disputaron un partido que no alteró la situación ni de una ni de otra. La selección de Vincenzo Montella se marcha a casa con tres puntos, pero convertida en una de las decepciones del Mundial. Nada que ver con la selección anfitriona de Mauricio Pochettino, campeona de su grupo y a Dieciseisavos por la puerta grande. 3-2 para los turcos con un gol sobre la bocina.
Empezó atacando y marcando Estados Unidos, con doble ocasión en el 3 de partido y acertando a la tercera. Berhalter centró al segundo palo y Trusty, después de bajarla, mandó la pelota al fondo de las mallas. El gol encajado encendió el orgullo de Turquía, que remontó temporalmente en los minutos 10 y 31.
Yilmaz jugó para Güler, que se plantó mano a mano frente a Turner y le batió a media altura. El segundo tanto fue una obra de arte grupal, con Güler, Yildiz y Kokcu triangulando y Yilmaz definiendo sin portero. Estados Unidos no pudo evitar irse al descanso por debajo en el marcador, pese a los intentos de un McKennie que se topó con Cakir, y de Trusty, que cabeceó fuera.
Lo que sí logró la selección norteamericana fue el empate, y sin siquiera habiéndose jugado cinco minutos del segundo tiempo. Berhalter recibió y soltó un cañonazo que pasó lamiendo el palo corto, alojándose dentro. El combinado de Mauricio Pochettino buscó la remontada, pero Pulisic se topó con Cakir, y McKennie mandó el esférico fuera tras un saque de esquina.
La selección de Vincenzo Montella dispuso de dos ocasiones por medio de Yildiz, que lanzó fuera, y a posteriori vio cómo Turner atrapaba su segundo lanzamiento. Entre medias, Pulisic se quedó cerca de anotar el tercero para Estados Unidos. Hasta que llegó el 90+8, momento en que tras un despeje fallido de la zaga estadounidense, Ayhan cazó el rechace y puso el definitivo 3-2.
De nada le sirvió a Turquía ganar, salvo quizá por la cuestión del orgullo, y de no irse a casa con las manos completamente vacías, pero la fiesta era norteamericana. Estados Unidos accedió a los Dieciseisavos demostrando ser una selección capaz de hacer pasar un mal rato a cualquier oponente. Veremos qué rendimiento ofrece la anfitriona desde ahora, pero cualidades no le faltan.
**Partido disputado en el soFI Stadium de Los Ángeles, con el estadio literalmente lleno hasta la bandera, pues su máxima capacidad es de 70492, justamente el número de personas congregadas.