Que Dios coja a sus rivales confesados, porque esta Francia se anda con todo menos con miramientos. La exhibición realizada frente a Noruega, sirve como demostración respecto a de qué es capaz el combinado de Didier Deschamps. Parecía que la selección de Stale Solbakken podría darle quebraderos de cabeza, pero el 1-4 registrado habla otro idioma.
El larguero, Selvik con un paradón, y Ostigard en labores defensivas, impidieron que Mbappé, Koné y Olise inauguraran el marcador, pero Noruega posponía lo inevitable. Al 7 de partido, Mbappé regaló un pase de lujo a Dembélé, que tras driblar a un contrario, fusiló para anotar el primero.
Quiso contestar la selección nórdica siete minutos después, pero Larsen remató mal pese a su gran control de balón. En el 17 de juego, Selvik volvió a intervenir para negarle el gol a Mbappé, pero de nuevo prolongaba Noruega algo inevitable. Llegado el minuto 20, Mbappé jugó para Dembélé, y este fue internándose desde la parte derecha hasta soltar un zurdazo con rosca al palo largo. 0-2 en veinte minutos.
Noruega logró acortar distancias inmediatamente después. Aasgaard recibió de Schjelderup, sentó a Upamecano y fusiló raso. Un golazo como acto de una rebeldía que Francia sofocó al arribar el minuto 32. Tchouameni jugó para Dembélé, y este, tras varios recortes, soltó otro zurdazo de los suyos, y para dentro.
Francia buscó hacer el cuarto antes del descanso. Mbappé provocó al 42 de juego que Ostigard errara, pero Selvik fue más rápido que Doué. Dos minutos después, Dembélé no culminó debidamente un contragolpe. En el 45, Koné y Mbappé trazaron una pared, sin embargo, Selvik estuvo de nuevo muy rápido e impidió el remate del primero. Finalmente, al 45+1, el derechazo de Olise se fue arriba.
La segunda parte no pudo ser peor para una Noruega que falló desde los once metros, ya que Larsen, en el minuto 50, ejecutó la pena máxima bastante mal. Francia siguió con su asedio y Selvik tuvo que esforzarse otra vez para llegar al balón antes que Mbappé, que recibió un pase magnífico de Doué. Cuatro minutos más tarde, fue el propio Mbappé quien remató arriba.
Herida en su orgullo, Noruega reaccionó con el objetivo de acortar distancias, pero ahí estaba Maignan para hacerse gigante frente a Oscar Bobb, mientras que en el minuto 88, Langas remató alto. Entre medias, Selvik volvió a lucirse, esta vez frente a Barcola. Hasta que llegó el 90+4, momento en que el propio Barcola puso la moto y centró al corazón del área, siendo Doué con un cabezazo quien puso el 1-4 definitivo.
Y eso que hablamos de Noruega, cuyo papel en la Fase de Grupos ha sido notable, pero Francia es otra cosa, lo que posiblemente se traduzca en la selección más completa del mundo, y por consiguiente, del torneo. El pavor que transmite se percibe a millas. Cualquiera que pretenda bajarle los humos, tendrá la obligación de hacer un partido prácticamente perfecto en todo, justo lo que esta Francia es.
**Partido disputado en el Gillette Stadium de Boston ante 64146 personas.