Brutal estreno de Noruega. La selección de Stale Solbakken se pulió por 1-4 a la Irak de Graham Arnold. Y es que, no solo de Haaland vive el combinado nórdico, los Sorloth, Odegaard, Schjelderup, Nusa, Ostigard, Wolfe y Thorstvedt, también meten miedo en el cuerpo del oponente. Eso hace de Noruega un combinado tan interesante para el espectador, como peligroso para cualquier rival.
Irak cuenta con jugadores a seguir, como es el caso de Hussein, Hashen, Tahseen y Al-Hamadi, sin embargo y pese a plantar cara, resultó insuficiente para frenar a los guerreros noruegos. Haaland avisó dos veces en menos de diez minutos, mientras que Hussein y Al-Hamadi respondieron rematando dos veces de cabeza y de volea respectivamente.
El partido parecía equilibrado, pero tras otros dos intentos por parte de Haaland y Sorloth, Noruega abrió la lata. Nusa lideró una contra en la que jugó para Wolfe, y este sirvió el pase de la muerte a Haaland, que se lanzó al suelo y no perdonó. Sin embargo, Irak puso las cosas difíciles, y tras el fallido chut de Odegaard, igualó. Una acción por la izquierda permitió a Jasim jugar para Al-Ammari, cuyo fenomenal centro fue cabeceado implacablemente por Hussein.
Sin embargo, cuando Irak había logrado lo más complicado, su guardameta Hassan la lió tratando de despejar, y ya sabemos que Haaland no hace prisioneros al tratarse de marcar goles. Durante el tiempo de prolongación, Tahseen, Al-Hamadi, y Hashen de volea, perdonaron el empate.
Tras el paso por los vestuarios, Irak prosiguió con sus intentos, estando Hussein cerca de marcar con una peinada primero, y con un voleón después. No obstante, llegado el último cuarto de hora, Noruega despertó. Thorstvedt perdonó, pero Ostigard no, cabeceando impecable un córner botado por Odegaard tras irrumpir velozmente hacia el primer palo.
El encuentro estaba sentenciado, pero la selección nórdica quería más. Hassan se lució frente a Haaland, y Thorstvedt no culminó el jugadón de Schjelderup, no obstante, en la última jugada, fue el mismo Hussein quien se metió el gol en su propia meta, finiquitando así un partido en el que Noruega mostró su potencial ofensivo. Uno simplemente tremendo.