SI FRANCIA TIENE ESPACIOS, ES OBLIGATORIO REZAR

Francia ya era una selección temible hace cuatro años y antes de que el balón echara a rodar en el presente Mundial, sin embargo, ahora ha añadido dos elementos más a su causa, Michael Olise y Bradley Barcola. La selección de Didier Deschamps necesita poco para mandar a la lona a sus rivales, pero lo hace con arte, tanta que obliga a rezar a cualquier oponente.

Lo comprobó una Senegal voluntariosa y guerrera, que tuvo en las botas de Nico Jackson e Ismaïla Sarr dos oportunidades para adelantarse en el marcador, y de las que duele fallar, porque aspiras a arrepentirte, cosa que le sucedió al combinado de Pape Bouna Thiaw, tras una gran primera mitad y una segunda en la que finalmente fue sometido.

También hay que mencionar al guardameta Édouard Mendy, cuyos paradones a Olise y Kylian Mbappé mantuvieron a Senegal en el partido, pero que frente a los golazos de Francia, no pudo hacer nada salvo resignarse. Sin olvidarnos de Mbaye, que hizo creer a la hinchada de la selección africana con su chicharro al 90+5, que el empate era posible, aunque a la postre no fuera así.

La primera mitad fue dominada por Senegal, con las ideas más claras y mirando de frente a una Francia que no encontraba la manera de llevar el partido a su terreno. La selección africana pudo haberse marchado al descanso con ventaja, pero Maignan, con reflejos felinos y la suerte de su lado, repelió el chut de Nico Jackson, mientras que Ismaïla Sarr remató alto debido al último bote del balón en una jugada que olía a gol.

Cambio de tornas durante la segunda mitad, Francia despertó, suponiendo el principio del fin para su rival. Doué lanzo fuera por muy poco, y Édouard Mendy se lució bajo palos frente a Olise y Mbappé, posponiendo lo inevitable. Llegado el 66 de partido, Olise vislumbró un pasillo invisible e hizo magia en forma de asistencia, y Mbappé definió con plena firmeza.

A partir de ese momento, a Senegal, pese a plantar cara, se le fueron apagando las luces, mientras que las de Francia iluminaban cada vez más. Hasta que llegó el minuto 82, ya con Barcola en el terreno de juego, dando paso a la sentencia virtual. Rabiot aprovechó una salida rápida para brindar un gran pase al mencionado Barcola, que tras poner la moto, picó el balón, firmando un golazo en su primer Mundial.

Senegal, que había visto como una posición antirreglamentaria le privaba del 1-1, encontró el gol cuando nadie contaba con ello, al 90+5, con Mbaye recibiendo de Ndiaye, y fusilando a Maignan tras sentar a Theo Hernández. Quedaba claro que el asunto iba de golazos, tanto que un minuto después se vio el mejor del encuentro, el que acabó con cualquier mínima esperanza que la selección de Pape Bouna Thiaw pudiera conservar.

Olise volvió a hacer magia bailando a dos contrarios y consiguiendo que la pelota llegara a las botas de Mbappé, que sin pensarlo dos veces, soltó con la diestra un misil de dibujo animado frente al que Édouard Mendy no pudo hacer absolutamente nada.

Esta Francia da miedo, si le dejas espacios, ya puedes rezar. La selección de Didier Deschamps está más engrasada que nunca en estos últimos años, con Olise y Barcola cogiendo protagonismo, y parece que realmente aspira a colocarse una tercera estrella en su emblema.

**Partido celebrado en el Meadowlands Stadium con una asistencia de 80545 personas. 3-1 favorable a Francia.

Publicado por Miguel Ávalos

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