EL EFECTO ANCELOTTI NO BASTA FRENTE A MARRUECOS

Dos selecciones que aspiran a llegar bien lejos en el presente Mundial, se midieron en el Meadowlands Stadium de Nueva Jersey ante 80663 espectadores. Quizá el efecto Carlo Ancelotti sea una realidad, pero sus frutos tendrán que esperar a futuros partidos del torneo, pues frente a la Marruecos de Mohamed Ouahbi, únicamente dio para un 1-1. Brasil no ha empezado con mal pie en la cita más importante del deporte rey, sin embargo, tampoco es el estreno deseado.

Marruecos quiso demostrar que ser la sensación hace cuatro años no era flor de un día, y considerando la imagen que ha dejado, habrá que seguirla de cerca una vez más. El combinado africano dominó claramente el primer cuarto de hora, provocando que Brasil tardara lo suyo en pillar la onda, y sorprendiendo a la pentacampeona llegado el minuto 21. Brahim Díaz regaló una delicatessen a Saibari, y este picó el balón frente a Alisson, mandándolo a guardar. Golazo.

Brasil se vio por debajo en el marcador, al tiempo que obligada a ponerse el mono de faena tras el mazazo recibido, y a sabiendas de que Marruecos no se conformaría con un solo tanto. No obstante, los pupilos de Carlo Ancelotti cambiaron las tornas, haciendo retroceder a su rival. Mientras el resto del grupo trabajaba en el barro, Vinicius Jr trataba de agitar su varita mágica.

El astro brasileño lo logró pasada la media hora. Recibió el esférico, caracoleó, encontró el espacio idóneo y ajustició a Bono con un fuerte lanzamiento. Otro golazo. Comenzaba un nuevo partido con ambas selecciones pudiendo desnivelar la balanza, aunque Marruecos dio la impresión de ir de más a menos, justo lo contrario que Brasil.

La segunda mitad confirmó la teoría de los últimos compases pertenecientes a la primera, Brasil salió con las ideas mucho más claras y embotelló a su oponente. Sin embargo, la pentacampeona no logró compensar su buena labor colectiva con suficiente imaginación e inspiración. Solamente Vinicius Jr transmitía alguna posibilidad de que el combinado de Carlo Ancelotti decantase el encuentro a su favor.

Por su parte, Marruecos se las arregló para que el 1-1 prevaleciera, conservando la suficiente presencia en el verde como para que su rival no se acrecentara incluso más. Sin embargo, la pausa para la hidratación supuso para los muchachos de Mohamed Ouahbi encontrar un dulce oasis en un desierto aparentemente interminable.

La balanza volvió a equilibrarse, y el cansancio se notó pese a los cambios de ambos seleccionadores. Cualquier error podía pagarse caro, justo cuando las imprecisiones arribaron. O alguien la pifiaba, o aparecía un héroe. Sucedió lo segundo durante el tiempo de prolongación, cortesía de Alisson, cuyos dos paradones, mención especial para el segundo, impidieron el triunfo marroquí y los primeros dardos para Ancelotti.

El 1-1 final fue justo, saliendo Marruecos más reforzada, pues demostró que sigue siendo capaz de poner en aprietos a cualquier oponente. Brasil por su parte, deberá combinar su buena labor colectiva con ese espectáculo que siempre la ha caracterizado, y no solo por obra de Vinicius Jr. El efecto Ancelotti promete, considerando que en su estreno, se quedó a medias.

Publicado por Miguel Ávalos

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