Suiza soñará durante días con el minuto 90+4, momento en que Qatar echó por tierra su trabajo de más de noventa minutos. Una labor en la que el combinado de Murat Yakin se adelantó en el marcador y dominó la partida de cabo a rabo, pero no puso la guinda en forma de segundo gol para atar definitivamente los tres puntos, y acabó sufriendo las consecuencias.
Buena parte de culpa la tuvo el guardameta Abunada, cuyas meritorias paradas mantuvieron en el encuentro a la selección de Julen Lopetegui, y al que solamente le faltó salir a hombros del Levi’s Stadium de Santa Clara. Otro culpable es Embolo, quien apuntaba a héroe con su penalti anotado en el minuto 17, y terminó como villano perdonando dos clarísimas.
67966 espectadores comprobaron que, de nada sirve dominar, ni siquiera adelantarse en un partido, si tu oponente prosigue con opciones de empatar y dejarte boquiabierto. Fue justamente lo que experimentó Suiza, cuya diana desde los once metros quedó neutralizada, pues Qatar se las arregló para sobrevivir, igualando en el momento más cruel de todos.
Corría el minuto 90+4, prácticamente la última acción del partido, cuando Al Amin centró fenomenal desde la parte izquierda, y Khoukhi fusiló a Kobel de cabeza. Puntazo para Qatar, dos puntos menos para Suiza. El combinado catarí da para lo que da, y teóricamente, poco más puede pedírsele.
No obstante, la selección suiza se ganó una reputación tiempo ha, y la decepción de su gente será mayúscula. Murat Yakin tiene bastante en lo que pensar, empezando por el hecho de que sus muchachos no pueden permitirse ningún otro tropiezo semejante, o peor.