El Chelsea derrotó al Real Madrid por 2-0 en el partido de vuelta de las Semifinales de la presente Champions y jugará la Gran Final ante otro inglés, el Manchester City. Inglaterra vuelve a hacer historia en la Copa de Europa, teniendo a dos ingleses en el último y decisivo partido del torneo. Ya van dos temporadas entre las tres últimas. Lo de La Cuna del Fútbol sí era para tanto. La exhibición de poderío físico que los Blues mostraron ante los Merengues fue abrumadora. Caso aparte los fallos tan garrafales que el conjunto de Thomas Tuchel comete arriba, en este último partido perdonó muchas de libro. Ante el Manchester City de Guardiola eso no tiene pinta de valer. Aún y así, el Chelsea es justo merecedor en el cómputo global de la eliminatoria y por tablas y gen ganador no será.
El Real Madrid se ha amparado en la táctica, pues cuando jugaba bonito muchos rivales lo cogían in fraganti aguantando la posición y yendo verticales arriba. Los de Chamartín en ese sentido, además de encontrar la forma de afrontar los partidos que más les convenía, han tratado de llegar lo más lejos posible, cosa que han logrado. Sin embargo, esto es la Champions, para ganarla se requiere una combinación de muchísimas cosas y al bloque de Zidane le faltan algunas. De tres temporadas seguidas alzando La Orejona a otras tres donde ha caído con total justicia y claridad, dos en Octavos de Final y esta última en Semifinales.
No se puede continuar esta crónica sin hablar de Thomas Tuchel. Un entrenador que tuvo mil problemas en el PSG, fue destituido, el Chelsea apostó por él tras la salida de Frank Lampard y el actual técnico Blue ha demostrado que el tiempo estaba de su lado. Gracias a su llegada y a la disciplina y condición física que ha instalado en la plantilla del Chelsea, el conjunto inglés va a disputar dos finales, FA Cup y Champions. Se lo merece sin duda Thomas Tuchel y hay que felicitarle a él junto a sus jugadores.
Nada más empezar el partido ya se vio lo evidente, físicamente el Chelsea era una montaña y el Real Madrid un gusano, así de cristalina era la diferencia. Eso condicionaría el partido en más de tres cuartos de los aspectos. El resto del encuentro consistió en cuando sentenciaría el choque el conjunto Blue o si el Real Madrid podía disponer de una de esas jugadas suyas heroicas que reflejan su eterna casta en Europa. Ambas cosas se dieron. El Chelsea tardó en sentenciar 85 minutos y el Real Madrid tuvo dos muy claras en las que Mendy se lució.
El Chelsea estaba muy cómodo en el parido, presionando cada balón, no dejando respirar al Real Madrid un instante, Vinicius y Mendy sufrían de lo lindo por cada banda, Benzema estaba completamente solo y Hazard ni existía. Al Chelsea no le importaba que los Blancos triangularan atrás, pero a partir de la medular empezaban los problemas gordos para los de Chamartín, casi todas las pelotas divididas las ganaban los de Thomas Tuchel. Pasado el minuto 10 el Chelsea empezó su show de ocasiones, primero fue Mount, pero Courtois salvó, al 16 Nacho despejó de forma clave para evitar el posible primer tanto y al 18 un fuera de juego claro impidió a Werner anotar.
Al 26 llegó una de las más claras del Real Madrid por parte de, quien sino, Benzema, pero ahí estaba Mendy para lucirse y despejar el trallazo del nueve madridista. Sin embargo, al 28 de juego, quien sí batió a Courtois fue Werner. Jugadón de Kanté, Sergio Ramos no está fino en defensa, Kanté asiste a Havertz y este la pica ante el cancerbero merengue, el balón da en el larguero, pero Werner llega antes que nadie y marca a placer. 1-0 para los ingleses.
Trató de reaccionar el Real Madrid ante un Chelsea todavía más tranquilo por la renta del gol logrado, pero de nuevo al minuto 35 iba a presentarse Mendy para otro paradón impresionante, y de nuevo a un Benzema que soñará con el guardameta Blue a buen seguro. El centro de Modric fue muy bueno y el remate del atacante madridista incluso mejor, pero Mendy volvió a encarnar a Peter Pan. Al 45 Havertz pudo haber sentenciado la eliminatoria, pero Sergio Ramos salvó la situación. Con el 1-0 llegaba el descanso.
El mismo Havertz tuvo una ocasión todavía más clara al 47 de partido, pero el larguero le negó la sentencia al partido. En el 54 el que perdonó de forma increíble fue Mount, que definió muy mal ante un Courtois casi vendido. El Chelsea mantenía vivo al Real Madrid con sus fallos garrafales. Al 59 Courtois se convirtió en héroe al ganarle un mano a mano a un Havertz muy persistente. En el minuto 66 fue Kanté quien inexplicablemente falló un gol cantado ante Courtois, cuando era más fácil marcar que errar. El Chelsea se empeñó en demostrar que no tiene nueves puros todavía más tiempo y en los minutos 74 y 77 Thiago Silva y Havertz perdonaron el segundo gol. El primero remató de cabeza solo en un saque de esquina y el segundo no llegó a cazar el balón para mandarla dentro con todo a favor.
El primer gol vino precedido de una ocasión clara del Real Madrid. Parecía que la noche era caprichosa en ese sentido, pues volvió a pasar. Minuto 83, buen balón de Nacho para Rodrygo, pero este no llega a cazarlo, se le fue al Real Madrid la última clara. Minuto 85, robo de pelota del incombustible Kanté, asistencia para Pulisic que predica con la sangre fría propia de 007 ante Courtois, pase para Mount y este, más rápido que Militao, bate al guardameta madridista colocando un merecido 2-0 y el billete para la Gran Final del Sábado 29 de Mayo en Estambul.
Ganó un equipo atleta, así de claro y simple, un portento físico. No se le puede pedir más a un Real Madrid que desde el principio de la competición tuvo mil y un problemas y pudo incluso haber sufrido la humillación de quedarse fuera en La Fase de Grupos. Mucho han hecho los de Zinedine Zidane, esta temporada tampoco era la suya. El Chelsea por contra, salvo nueves puros, lo tiene absolutamente todo. Rapidez, desparpajo, calidad, frialdad, fondo de armario, un gran entrenador y un físico espartano. Los Blues son claros vencedores y obtienen con justicia el acceso a la Gran Final de la Champions. Enhorabuena al Chelsea, a toda su afición y enhorabuena a Thomas Tuchel.
Otra final inglesa en la Champions, van dos en tres temporadas. Inglaterra está en lo más alto y sus proyectos han encontrado al mejor aliado del mundo, el tiempo.