El Valencia CF triunfó en Mendizorroza frente al Deportivo Alavés por 0-1, gracias a un gran pase de Javi Guerra y a la definición de un desafortunado Luis Rioja, pues en la misma acción del tanto, cuando transcurría el minuto 78, se lesionó. No obstante, aparte de dicho dato negativo, los de Mestalla, con Óscar Sánchez a los mandos, mostraron aquello de lo que fueron incapaces durante las jornadas anteriores: Ganas, dinamismo, intensidad y casta. En otras palabras, alma.
Todavía resta el encuentro frente a la Real Sociedad, pero empieza a verse claramente que el problema residía en un Carlos Corberán completamente perdido. Y es que, más allá de que la plantilla del Valencia CF dé o no dé para plazas europeas, para lo que seguro no da es para habitar en puestos de descenso. Con el Míster adecuado, Los Che deberían procurarse una temporada liguera donde, al menos, se ahorren cualquier sufrimiento.