El Valencia CF duró en el Ramón Sánchez Pizjuán lo que el Sevilla FC tardó en marcar. Los Hispalenses dirigidos por Luis García Plaza, atinaron en el 81 de juego e hicieron besar la lona al cuadro de un Carlos Corberán cuyo crédito se desvanece como agua entre los dedos. Si para los siguientes compromisos antes del parón por medio mes, Deportivo Alavés en Mendizorroza y Real Sociedad en Mestalla, el conjunto valencianista no suma de tres, su actual entrenador debería abandonar el banquillo.
En cualquier caso y dejando a un lado a Peter Lim y sus siervos, el problema más grave se encuentra en el verde. El Valencia CF ahora mismo es un equipo carente de alma e identidad, teniendo por consecuencia la cero idea de juego que arrastra. Si Carlos Corberán finalmente es destituido, mucho carisma deberá tener su sucesor, porque las dificultades del equipo anteriormente citadas no sanan de la noche a la mañana, y el tiempo corre.