Brasil está en los Octavos de Final pertenecientes al presente Mundial. La selección de Carlo Ancelotti superó una dura prueba frente Japón, y acabó ganando 2-1 en un partido que sirvió para recordar que cualquier error puede pagarse muy caro. La diferencia consistió en que Brasil pagó el suyo rozando la media hora de juego, mientras que la selección de Hajime Moriyasu lo hizo cuando la prórroga estaba prácticamente asumida.
En un encuentro de ida y vuelta, la mayoría de ocasiones fueron para Brasil, pero cada vez que Japón llegaba disponía de claras opciones. En medio de todo ello, un portero se hizo gigante y estampó su firma en el presente Mundial. Su nombre es Suzuki, y comenzó a dar espectáculo al 14 de partido, luciéndose frente al disparo de Matheus Cunha. Catorce minutos después, Ueda perdonó de cabeza, suponiendo la antesala de lo que vino a continuación.
Danilo realizó un mal pase, Sano capturó el esférico y puso la moto, y cuando llegó a la corona del área, soltó un derechazo que pasó cerca del poste derecho. Tuvo que recomponerse Brasil, que bailaba al son de un Vinicius Jr que se topó con Suzuki en el 34, lo mismo que le ocurrió a Matheus Cunha cinco minutos después. Japón no solo obligaba al combinado brasileño a sacar su mejor versión, sino que amenazaba a la contra con un segundo tanto.
La selección de Carlo Ancelotti salió decidida en la reanudación, considerando que su oponente no perdió el compás. Suzuki volvió a hacerse enorme ante el cabezazo de Bruno Guimaraes, Endrick no pudo anotar en el siguiente minuto, y el propio Suzuki junto a su zaga evitaron el empate en la misma línea de gol. Entonces, llegó el minuto 56, momento en que Japón no culminó un contragolpe muy claro, y en la acción posterior, Gabriel Magalhaes puso un centro musical para que Casemiro fusilara de cabeza. Brasil lograba igualar.
Con energías y motivación renovadas, la selección de Carlo Ancelotti buscó remontar, y fue en ese instante que Suzuki se puso a la altura de las nubes, pues su paradón en el 58, con la pelota dando en el poste, impidió que Vinicius Jr marcara el gol del Mundial. El astro brasileño sentó a un contrario mediante un toque espectacular, superando a otros dos caracoleando y ganando metros, hasta internarse en el área rival y rematar. Pura fantasía.
Japón por su parte, seguía buscando la manera de salir rápido para sorprender y lograr un segundo tanto que le otorgara ventaja de nuevo. Sin embargo, a medida que pasaban los minutos, su capacidad para encontrar huecos desaparecía, le era cada vez más complicado mantener la posesión del balón, y empezó a ver la prórroga como la solución más sensata. Su última acción de peligro tuvo lugar en el minuto 64, con un trallazo raso de Ueda que Alisson detuvo en dos tiempos.
Brasil a lo suyo, liderada por Vinicius Jr mientras sus compañeros curraban a destajo. Gabriel Martinelli, el mismo Vinicius Jr, y Fabinho en el 90+4, mandaron fuera el esférico, y la pentacampeona empezó a asumir que debía jugarse media hora más. Pero no. A Tanaka se le fundió la bombilla cuando parecía haber obrado correctamente, y no despejó, Endrick y Fabinho le encimaron, y este último se hizo con el esférico y jugó para Bruno Guimaraes, que puso un balón fenomenal para que Gabriel Martinelli definiera con la diestra, dando el cuero en el poste antes de entrar.
Delirio brasileño y a Octavos de Final, pese a que el árbitro se empeñase en añadir más minutos de lo debido. En el fútbol los errores se pagan caro, y si nos referimos a una eliminatoria mundialista, la cosa se agrava. Aunque está claro que no es lo mismo que te toque hacerlo con media hora de juego que al filo de una prórroga que las dos selecciones ya habían asumido. Lo sufrió Japón, y lo saboreó una Brasil que obtuvo el pase a la próxima ronda bailando al ritmo de un excelente Vinicius Jr.
**Eliminatoria disputada en el NRG Stadium de Houston, con una asistencia de 68777 personas.