No pudo ser, el Rayo Vallecano no logró completar su histórica participación en la Conference por todo lo alto en el Red Bull Arena de Leipzig. Los de Íñigo Pérez lucharon como guerreros, pero sin la inspiración que consiguieron durante el resto del torneo. Frente a ellos estuvo un Crystal Palace igual de gladiador y con mayor chispa de cara al gol. El conjunto dirigido por un Oliver Glasner que se despidió de la mejor manera, alzó su primer trofeo continental.
Ambos equipos sabían que cada balón debía pelearse como si fuese el último, cosa que demostraron nada más arrancar la Final. El Crystal Palace comenzó más entonado, pero el Rayo Vallecano se asentó progresivamente y equilibró la balanza. Tan intensa fue la lucha entre uno y otro por hacerse con el esférico, que la única ocasión manifiesta se vio al filo del descanso, pero una que paralizó a la hinchada rayista. Mitchell remató de cabeza en modo medio acróbata tras un centro de Wharton desde la parte derecha, marchándose el balón fuera casi de milagro.
La segunda parte presentó el mismo inicio de guión, con el Crystal Palace más incisivo, y esta vez, Las Águilas londinenses lograron su objetivo. Corría el minuto 51, cuando un zurdazo de Wharton fue mal despejado por Batalla, y quién si no, Mateta, cazó el rechace y mandó el balón a la jaula. Jugada mal defendida por parte del cuadro de Íñigo Pérez, pues a Wharton le dejaron avanzar más de la cuenta, y Mateta estaba completamente desmarcado.
Los Rayistas acusaron el golpe, y el Crystal Palace olió la sangre, sabiendo que eran minutos propicios para anotar el segundo y sentenciar virtualmente la Final. Pudo haberlo logrado el bloque de Oliver Glasner a balón parado, con Yeremy Pino lanzando magistralmente una falta directa, pero los dos palos decretaron que el pescado no podía venderse tan pronto. Inmediatamente después, fue Batalla quien negó a Mateta el doblete.
Del mismo modo que sucedió durante la primera mitad, el Rayo Vallecano fue equilibrando el choque y peleó por cada pelota habida y por haber, pero con dos factores diferenciales en su contra, la falta de inspiración necesaria, junto al hecho de que el Crystal Palace acostumbra a vivir de rentas mínimas. Isi Palazón lo intentó de falta y Lejeune probó desde lejos, pero no era la noche. A destacar también que los de Íñigo Pérez no consiguieron poner a prueba los reflejos de Henderson en ningún momento.
Y así, defendiendo su mínima renta y estando un paso por delante de su oponente, el Crystal Palace se llevó la gloria rumbo a Londres. Oliver Glasner se despidió con su nombre grabado en letras doradas, y Las Águilas londinenses se dieron a conocer en toda Europa, además de recordar que el dominio inglés en el panorama de clubes prosigue implacable con dos campeones y, como mínimo, un finalista.
Ni la derrota borra lo más mínimo una histórica aventura de un Rayo Vallecano que antaño dejó huella en la UEFA, y que ahora ha elevado todavía más aquel listón. Quizá no haya podido llevarse la Final y el título, pero nadie debe olvidar que es el equipo español que más lejos ha llegado en competición europea esta temporada, representando nuestro país con orgullo y dignidad. Incluso en la derrota, gracias Rayo, y mucho ánimo, porque más pronto o más tarde, volverás.