Existen etiquetas puestas con todos los fundamentos a favor, ya que logran mantenerse de principio a fin. Es el caso del Aston Villa, campeón de la UEFA Europa League por vez primera en su historia tras recorrer un torneo en el que su favoritismo perduró hasta alzar el correspondiente trofeo. Quinta UEFA de Unai Emery como entrenador, simplemente mítico. Igual que Los Villanos, cuyo escudo reluce brillante por el Viejo Continente.
El Besiktas Arena de Estambul fue testigo de una final en la que solamente hubo un equipo sobre el terreno de juego. Y es que, el Friburgo de Julian Schuster arribaba a una gran cita europea por primera vez en su historia, siendo la inexperiencia una losa excesivamente pesada que acabó aplastando al cuadro alemán. Los Villanos no lograron más tantos en parte por la madera y el guardameta Atubolu.
Sin embargo, entre los minutos 41 y 58, el Aston Villa dio carpetazo al encuentro, anotando tres golazos de distinta clase, y demostrando su superior calidad en todas las facetas. Un ensayo de pizarra en forma de córner sirvió para que Rogers recibiera el balón y pusiera un centro musical para Tielemans, que fusiló al primer toque.
Los Villanos vieron la oportunidad de hacer todavía más daño al conjunto de Julian Schuster antes de que la primera mitad llegara a su fin, cosa que lograron precisamente en la última jugada. Buendía recibió de McGinn estando desmarcado en el pico del área, a continuación se giró, alzó la vista, y convirtió su zurda en una varita mágica para que el balón volara y aterrizara muy cerca de la escuadra. Otro golazo para la filmoteca.
El panorama pintaba realmente mal para un Friburgo que no encontró la forma de reaccionar, y menos aún de llevar el partido a su terreno. El Aston Villa proseguía con su juego dinámico y directo, hasta que llegado el minuto 58, sentenció la final.
Buendía, lejos de conformarse con su chicharro del primer tiempo que supuso el 0-2, hizo diabluras por la izquierda, escondiendo el balón y aguantando hasta encontrar al socio idóneo, en este caso Rogers, que irrumpió dentro del área como una flecha y recibió la pelota, rematando de cerca y colocándola lamiendo el palo corto.
Un 0-3 incontestable con el que Los Villanos de Unai Emery dejaron en la lona a su oponente, convirtiendo el último cuarto de hora en toda una fiesta por parte de la hinchada de Villa Park. Al término del partido, la resignación del cuadro dirigido por Julian Schuster era notoria, así como la euforia y júbilo de un Aston Villa que regresa a las alturas de Europa, completando así una temporada inolvidable. Enhorabuena a toda su gente de bien.