El Valencia CF volvió a desquiciar a Mestalla con otro insulso resultado en casa, esta vez frente al Rayo Vallecano por 1-1. Los Che deben agradecer que Nteka no tuviera el día de cara a puerta, ni cuando estrelló en la madera un penalti, ni cuando quiso sortear a Dimitrievski en una de las ocasiones más claras del conjunto dirigido por Íñigo Pérez. Menos mal que Diego López respondió al gol de Lejeune poco antes del descanso.
Sin embargo, los de Carlos Corberán no pudieron evitar que las tablas perduraran hasta el final del encuentro, y el respetable no perdonó a nadie, jugadores y entrenador fueron señalados como igual de responsables. Estando a cinco puntos de Europa y a cuatro del descenso, puede decirse que la temporada valencianista ha concluido, y el veredicto de Mestalla es tan claro como implacable: Todos son culpables. Desde Singapur hasta el verde, pasando por las oficinas de un club que perdió su identidad hace mucho tiempo.