El Levante UD tiene fe, y de la buena, cree en sí mismo, y por tanto en la salvación. La fe mueve montañas también en el fútbol, solo que en el deporte rey equivalen a estadios. Los Granotas movieron Balaídos, ante todo un Celta de Vigo que lucha por plazas europeas, empatando por dos veces cuando aparentemente peor lo tenían, y marcando un 2-3 que a la postre sería definitivo.
Ferran Jutglà se empeñó con su doblete en que el cuadro de Luis Castro remara a contracorriente, pero Kervin Arriaga y Dela respondieron con dos trallazos imposibles para Radu. Entonces, llegaron los últimos dos protagonistas, el consolidado Olasagasti, que sirvió un saque de esquina desde la parte derecha, y Roger Brugué, que se reencontró con el gol en el momento más ideal, colocando el tercero de cabeza.
La guinda al pastel la puso Iván Romero, quien parecía condenado a perderse lo que resta de temporada, sin embargo, y afortunadamente, la situación del atacante ha dado un giro tan inesperado como magníficamente recibido. El delantero granota estará disponible para seguir remando junto a sus compañeros de equipo. Un conjunto, el Levante UD, que continúa dejando muestras de lo sagrado de su eslogan: «Yo creo».