Era demasiado pedir que la oda al fútbol que supuso el partido de ida se repitiera, y no sucedió. En su lugar, Bayern Múnich y PSG ofrecieron un choque en Allianz Arena donde el conjunto parisino logró un golazo tempranero, leyó mejor el encuentro que su oponente, y se topó con un gran Neuer, cuyos cinco paradones le negaron el triunfo al equipo de Luis Enrique.
El cuadro alemán cayó de pie, empatando sobre la bocina y poniendo a prueba los reflejos de Safonov en varias oportunidades. Sin embargo, por momentos pareció guiarse con el corazón, descartando la cabeza, y más pendiente de reclamar penaltis que de la propia eliminatoria. Los de Vincent Kompany se llevan el seguir siendo imbatibles en su fortín.
Al minuto 3, en una jugada muy mal defendida por parte de Los Bávaros, Kvaratskhelia hizo lo que quiso por la izquierda, divisó a Dembélé y le sirvió el balón para que su compañero fusilara sin contemplaciones. Mientras que en el tiempo de prolongación, Harry Kane recibió el cuero de Alphonso Davies, giró sobre sí mismo y la clavó en la escuadra, llegando a 14 goles en 13 partidos.
El PSG tendrá la ocasión de demostrar que continúa siendo el mejor equipo del mundo, y en el mejor escenario posible, disputando su segunda Gran Final de Champions consecutiva. En otras palabras, el cuadro parisino está a un solo encuentro de multiplicar por dos su leyenda.