El Manchester United, 3ro con 64 puntos después de 35 jornadas, será uno de los 36 equipos que integre la edición 2026-2027 de la Champions. Los Diablos Rojos se impusieron por 3-2 al Liverpool en el Gran Clásico de Inglaterra, sellando así su regreso a la máxima competición continental. Michael Carrick ha cambiado completamente la cara de un equipo que meses atrás sembraba una duda tras otra, y ahora, es incluso más que fiable.
No faltó emoción, como corresponde a un encuentro de tamaña envergadura, y al mismo tiempo, sobraron pifias para dar y regalar. Al 6 de partido, Matheus Cunha aprovechó un mal despeje de Gravenberch para abrir la lata. Ocho minutos más tarde, fue Benjamin Sesko quien se benefició tanto de la asistencia de Bruno Fernandes con la cabeza, como del tremendo error del cancerbero Woodman, y 2-0.
Definitivamente, aquella portería estaba maldita defensivamente hablando, o bendecida respecto a la parcela ofensiva, cuestión de puntos de vista. Durante la segunda mitad, fue el turno del Liverpool para atacar en la meta mencionada, sacando también petróleo. Un pésimo toque de balón por parte de Diallo, permitió a Szoboszlai cabalgar, marear a la zaga, y batir a Lammens de tiro cruzado cuando transcurría el minuto 47.
No acabaron ahí las pifias. Al 56 de juego, Lammens emuló a Diallo con un pase incomprensible, pero Szoboszlai y Gakpo encantados, asistiendo el primero, y logrando el segundo empatar a placer. Sin embargo, faltaba la última, cortesía de Mac Allister al despejar sin suficiente fuerza un balón comprometido, lo que fue aprovechado por un recientemente renovado Mainoo para fusilar en la corona del área, llevando así el delirio a un Old Trafford que vuelve donde les corresponde a él y a su equipo, la Champions.