El AC Milan se impuso por 2-1 al Nápoles en el que era el partido de la jornada número cinco de la Serie A italiana. Semejante triunfo en San Siro frente a un rival directo, ha llevado al equipo lombardo dirigido por Massimiliano Allegri a apoderarse del liderato. La victoria sobre la escuadra de Antonio Conte tuvo dos nombres propios: Pulisic y Maignan.
El atacante milanista asistió y marcó, mientras que los paradones protagonizados por el cancerbero, resultaron determinantes para que Los Rossoneri conservaran el 2-1 hasta el final, pues desde el minuto 57, jugaron con uno menos por la absurda expulsión de Estupiñán, culpable del penalti que Kevin De Bruyne transformó al 60. Pese a ello, el Nápoles acabó yéndose de vacío de San Siro.
Muy pronto se adelantó el Milan en el marcador. Corría el 3 de partido, cuando con más fe que nadie, Pulicic arribó por la izquierda a un balón que parecía destinado a convertirse en saque de banda para los de Antonio Conte, superó a un contrario y dio el pase de la muerte para que Saelemaekers prácticamente solo tuviese que empujar.
Pasada la media hora, Los Rossoneri consiguieron el segundo tanto. Pavlovic manejó por la izquierda como si tuviera el cuero pegado a las botas, y jugó para un Fofana situado dentro del área que se sacó de primeras un toque sutil y con clase, el cuero arribó hasta Pulisic, quien fusiló sin compasión. Un golazo.
A partir de la expulsión de Estupiñán, Maignan, que ya había dejado su sello con alguna gran intervención, tuvo que redoblar esfuerzos, y exceptuando la pena máxima a cargo de Kevin De Bruyne, no permitió que el balón perforara su red. La escuadra de Massimiliano Allegri se las compuso para sujetar la ventaja hasta el final del partido, y San Siro estalló en delirio. El liderato era una realidad, y las credenciales del AC Milan también.