Chelsea y Arsenal cosecharon un 1-1 en el Derby del Noroeste de Londres celebrado en Stamford Bridge. Tal resultado no les sirve ni a uno ni a otro, pues el Liverpool ganó su partido, y tanto Blues como Gunners ven alejarse al actual líder de la Premier League.
Quiso empezar más dinámico y agresivo el conjunto de Vincenzo Maresca, quedando patente con el misil de Cole Palmer, frente al que David Raya tuvo que volar. Pero conforme pasaron los minutos, la escuadra de Mikel Arteta se apoderó del balón, con lo que también ganó en firmeza. Aún así, fue el Chelsea quien perdonó la más clara del primer periodo. Pedro Neto sirvió desde la izquierda un caramelo que, sorprendentemente, Malo Gusto cabeceó fuera. A raíz de esa oportunidad, Los Blues dieron un paso al frente, tocando con precisión y buscando espacios frente a un Arsenal que, pese a perder combustible, se las arregló para que el descanso arribara sin goles.
Tras el paso por los vestuarios, el Arsenal trató de hacerse con el dominio, pero el Chelsea logró aplacarlo y llevó el partido a su terreno. Sin embargo, Los Gunners cuentan con Odegaard, alguien que en cualquier momento puede sacar de su chistera una genialidad, cosa que sucedió al 60 de juego, para culminarla con un pase maestro a Gabriel Martinelli, que definió por el palo corto de Robert Sánchez. El gol debía suponer un mazazo para los de Vincenzo Maresca, y un gran soplo de aire fresco en favor del bloque entrenado por Mikel Arteta, que quiso buscar la sentencia. Hasta que llegó el minuto 70, instante en que Enzo Fernández se la dio a Pedro Neto, y este sacó su fusil para que las tablas regresaran. A partir de entonces, el partido se rompió, pero ninguno de los dos consiguió anotar por segunda vez, siendo el Arsenal el que más perdonó. Mikel Merino estuvo fallón en dos muy claras, Robert Sánchez salvó otra con el balón impactando en su rostro, y Trossard mandó el esférico por encima del larguero. Tampoco fue la tarde-noche de Cole Palmer por parte del Chelsea. El partido concluyó con el sabor de la derrota para ambos, pues quedan cada vez más descartados en calidad de aspirantes a reyes de Inglaterra.