Porque vaya si sufrió, el Rayo Vallecano volvió a ser un muy digno rival, se adelantó en el marcador, en uno de los momentos más psicológicos y mediante la mejor forma posible, con una obra de arte de Bebé al convertir en poesía una falta directa. La hinchada Rayista estaba eufórica con toda la razón del mundo, viendo de cerca una prórroga que la afición Verdiblanca trató de rechazar alentando a los suyos. Y es que este Betis juega con doce, su afición es de las mejores del mundo, y su fondo de armario a pocos tiene que envidiar.
Juanmi y William José no tuvieron su noche, Fekir lo intentó, pero no le salió, y Sergio Canales y William Carvalho debían multiplicarse. Sin embargo, Joaquín y Borja Iglesias no pudieron haber salido en mejor momento. Del gran ídolo bético fue el jugadón y la asistencia para que El Panda no perdonase ante la defensa de los Rayistas. Por no hablar de que Joaquín pudo culminar la remontada en el partido y redondear a más no poder la noche, pero erró. Aún y así, el Betis ya no dejaría escapar su billete a La Cartuja y el cuadro de Andoni Iraola, con una histórica edición copera a sus pies, cayó como todo un guerrero. El Rayo Vallecano ha sido un ejemplo en esta competición.
El Betis de Manuel Pellegrini ha llegado a la Final del torneo del KO, lo ha hecho con su estilo, demostrando su potencial y buen juego. Tiene una afición tremenda y su temporada es sencillamente un sueño hecho realidad. El Sábado 23 de Abril los Verdiblancos tendrán ante ellos un maravilloso desafío, alzar la Copa del Rey como flamantes campeones, y en pleno estadio de La Cartuja para más ironías y morbo. Veremos qué sucede, pero si la escuadra del Benito Villamarín abraza la gloria, significará el premio justo para un equipo que está dando triples alegrías a su familia.