Perdió el Levante UD en el estadio de La Cerámica frente al Villarreal por 5-0 y dos fueron las razones de peso. La primera es la más fácil de comprender, el Villarreal es un señor equipo con una señora plantilla y un señor entrenador, un bloque a años luz del conjunto granota. La segunda es la patética, pero a estas alturas tan asumible como la anterior, la defensa del Levante UD es una berbena y el equipo es un muerto viviente encaminado sin remedio a un descenso histórico, nada más que añadir pues el resto se conoce, sencillamente no hay alma.
El Levante UD fue retratado en los Derbis copero y metropolitano, pero en este último frente al Villarreal aspiraba a ser conducido más allá, al terreno de la humillación, dicho y hecho, no fueron más por Aitor y porque los de Emery fallaron algunas muy claras. Supongo que nadie dudaba del desenlace. Lo más cómico es que esta derrota se asume como la más dolorosa por la cantidad de goles encajados y a la par resulta la más fácil de digerir dada la previsibilidad habitante en los pronósticos.
El Levante UD ya es historia viva en Primera División, no ha ganado ningún partido en toda una vuelta del campeonato liguero. Siempre quedará ese refrán que dicta la preferencia de que hablen de uno aunque sea mal a que ni le mencionen, aparte de París. Por lo demás ya se sabe, año nuevo, misma ruina y un día menos para que el mesías Junio se presente como un triste y necesario salvador.
MACHO LEVANTE