La segunda Semifinal disputada en el Estadio de Wembley nos dejó una clara diferencia. Dinamarca, pese a merecer todos los elogios y los aplausos del mundo por la histórica Eurocopa 2020 que ha protagonizado, no tiene ni a un Sterling ni a un Harry Kane. Inglaterra sí. Estos dos muchachos son una auténtica pesadilla para cualquier defensa, así de simple, además de dos pedazos de jugadores con mucho gol, así de fácil. Dejando a un lado el hecho de que la selección de Gareth Southgate es asombrosa en cuanto a físico y rapidez, ese fue el gran detonante que acabó por decantar el emocionante partido que se vivió a favor de The Three Lions. 2-1 se impusieron a La Dinamita de Kasper Hjulmand, a la que nada se le puede reprochar en este torneo, más bien al revés.
Otro punto fundamental quedó registrado en los cambios. Las entradas al terreno de juego de Foden, Grealish y Henderson supusieron una bendición para el combinado de Gareth Southgate. Los cambios que Kasper Hjulmand efectuó por parte de Dinamarca no mejoraron en nada a La Dinamita. Damsgaard y Dolberg deberían haber seguido en el verde, pues Poulsen no tuvo su noche y Braithwaite parecía luchar contra el mundo entero. Añadámosle el desastroso partido que un gran jugador como Maehle hizo. El dorsal 5 danés no solo no dio una, sino que fue el culpable del penalti que supuso la remontada inglesa.
Por último hay que nombrar a Kasper Schmeichel. El porterazo de La Dinamita salvó a los suyos de una goleada humillante, vaya paradones, pero al mismo tiempo ahí radicó la fuente del problema. Si tu portero es el más destacado, nunca es buena señal. Sin embargo, por encima de los fallos que Dinamarca pudiese tener en el genial combate de Boxeo que se presenció en el verde, sobresalió una selección, Inglaterra, que se ganó a pulso el pase a la Final. Calidad, paciencia, inteligencia, físico, velocidad y acierto goleador. The Three Lions lo tienen todo. Más Sterling y Harry Kane, porque los de estos dos son palabras mayores.
Inglaterra comenzó más viva en los primeros compases, pero sin poder crear ocasiones claras. Pudo ser en el 6, pero Sterling no llegó tras el pase de Harry Kane. Tampoco en el 13, pues Schmeichel atajó sin más el lanzamiento del 10 de Inglaterra. Hasta que en el minuto 16 Dinamarca por fin aterrizó en Wembley y se dio cuenta de que tenía capacidad para ganar el partido. Hojbjerg y Braithwaite no pudieron aprovechar el doble fallo de los ingleses, primero en la medular y luego por parte de Pickford. A partir de ahí La Dinamita se entonó, combinó con paciencia y orden, y comenzó a aproximarse a las inmediaciones del cancerbero de Inglaterra. En el 25 de partido Damsgaard lanzó de rosca al palo largo, no obstante, el cuero no halló la portería.
No pasó igual en el minuto 30. El propio Damsgaard se encargó de lanzar una falta directa y colocar un balón mágico al fondo de las mallas. Adiós a la imbatibilidad de Pickford con el primer tanto de falta directa de la Eurocopa 2020. Ese golazo fue el que precisamente hirió el orgullo de The Three Lions. Empezaron a estirar líneas y fueron más incisivos. Vino entonces un minuto 39 para el recuerdo. Primero por un espectacular paradón de Schmeichel a Sterling y después porque el incansable dorsal 10 inglés obtuvo su revancha con Kjaer de colaborador. Si el número 4 danés no hubiese tocado el balón ahí estaba Sterling para rematar. Gol tan inevitable como merecido para el 1-1. Meritazo también el de Saka y Harry Kane en la jugada. Cuando los atacantes de Inglaterra están entonados, que tiemblen los más viles.
La segunda parte comenzó con los dos guardametas mostrando por qué son de lo mejorcito. Pickford despejó un trallazo de Dolberg bien ajustado al palo y salvó a Inglaterra de verse otra vez por detrás en el electrónico. Cuatro minutos después le tocó a Schmeichel marcarse una parada salvadora ante el remate de cabeza de Maguire. Al 60 pudo haberse adelantado Inglaterra, pero el centro de Shaw fue muy cerrado y no encontró rematador. El último cuarto de hora empezó a acercarse y con el también lo hizo la prórroga. Inglaterra era la que físicamente estaba entera, a Dinamarca en ese aspecto se le empezaban a apagar las luces pese a resistir meritoriamente, y en buena medida por un gran Schmeichel que al minuto 73 de partido volvió a demostrar de qué pasta está hecho. Si no llega a despejar el centro de Mount Inglaterra se habría podido adelantar.
Eran los ingleses quienes definitivamente buscaban sentenciar y Dinamarca aguantar hasta la prórroga. Lo logró La Dinamita. The Three Lions fueron incapaces de marcar a pesar de tener Phillips al 81 y al tiempo de descuento ocasiones para ello. Su disparo desde media distancia se marchó fuera por muy poco y cuando lo intentó desde la frontal del área la pelota se fue lamiendo el larguero. Tocaba ir a la prórroga. Al minuto 94 Schmeichel se erigió de nuevo como el gran héroe de los daneses. Su guante derecho yendo al suelo fue providencial para evitar el tanto de Harry Kane. Al 98 una vez más el meta de Dinamarca se ganaba los aplausos, en esta ocasión despejando con grandes reflejos el lanzamiento de Grealish.
Hasta que llegó el minuto 102. Maehle, un crack que cuajó un partido donde nada le salió bien, cometió el error de estorbar a Sterling lo suficiente como para que el 10 de Inglaterra cayera al suelo. El contacto existía pese a no ser nada del otro jueves y por lo tanto el penalti también era una realidad. Schmeichel es uno de los mejores porteros del mundo actualmente, por eso es capaz de hacerle un paradón a alguien como Harry Kane desde los once metros. Sin embargo, Harry Kane también es de lo mejor del Planeta Fútbol en su puesto, por eso es capaz de resarcirse llegando antes que nadie al rechace y anotando el 2-1 para una Inglaterra que tuvo en Dinamarca una rival más que digna, pero al mismo tiempo merecía la victoria.
Dinamarca estaba físicamente agotada, con varios de sus cracks ausentes por los cambios, golpeada en su orgullo por el mazazo psicológico de verse por detrás en el marcador después de haber ido por delante, y además justo en el final de la primera parte de la prórroga. Demasiados golpes. La Dinamita de Kasper Hjulmand bajó los brazos ante una Inglaterra mucho más entera y motivada. La diferencia era muy evidente. El último acto de rebeldía danés corrió a cargo de un valiente Braithwaite en el minuto 114. El 9 de La Dinamita se revolvió y se sacó un trallazo que Pickford tuvo que mandar a córner. Schmeichel tuvo también trabajo al evitar que esa pesadilla para las defensas llamada Sterling anotase el tercero para The Three Lions. Está claro que Dinamarca va a soñar con el 10 inglés y con su socio Harry Kane.
Como también está claro que La Dinamita se merece un aplauso e incluso varios. Su torneo es histórico, no se le puede reprochar nada y estos jugadores son historia del fútbol danés. También su Seleccionador, Kasper Hjulmand. Christian Eriksen, cuyo desgraciado y afortunadamente pasado incidente unió más a la gente de bien amante del Deporte Rey, puede estar más que orgulloso de sus compañeros y amigos. Enorme Dinamarca, este es el camino que debe seguir para volver a protagonizar torneos como este. Bravo.
En lo que respecta a Inglaterra y a su gente de bien, menuda pedazo de señora selección. En mayúsculas. Un poco más y parecería perfecta. Shaw, Foden, Henderson, Saka, Phillips, Pickford, Mount o Maguire, todos cracks de talla mundial. Ahora que, lo de Sterling y Harry Kane es para un museo. Esa pareja de atacantes son dos dolores de muelas para cualquier defensa y dos jugadores que deben seguir con el balón en los pies muchos más años. Un par de fenómenos. No hay que olvidarse del director de orquesta de The Three Lions, Gareth Southgate, enorme seleccionador. Inglaterra llega a la Final de la Eurocopa 2020 siendo un combinado con todo el lote completo. Motivación, ilusión, físico, velocidad, calidad, táctica, paciencia y gol. Si alza el trofeo en pleno Wembley, su hogar, que a nadie le extrañe.