Ya lo dijo Aquiles Pies Ligeros: «Alguien tiene que perder». En los juegos denominados deportes existen partidos donde no hay posibilidad de tablas, son los más decisivos y dicha ley se cumple. Alguien gana, pero al mismo tiempo otro alguien es derrotado. Así ha sido, de esa forma es y proseguirá con el mismo método de por vida. En la Eurocopa 2020 Italia y España se enfrentaban en las Semifinales en el Estadio de Wembley en Londres. Ambas selecciones se han encontrado un montón de veces a lo largo de la historia del Deporte Rey, de modo que sabían que no se trataba de un partido cualquiera. La Final estaba en juego para variar.
Sin embargo, retornamos a lo mismo. Una de las dos debía lograr la victoria y saborear las mieles del triunfo, mientras que para la otra solamente quedaría el pesar. Tras 120 minutos, donde ninguna fue capaz de marcar su segundo gol, la tanda de penaltis salió de entre bastidores y asumió el papel de gala. Seis lanzamientos desde los once metros tuvieron lugar. Donnarumma y Jorginho se alzaron como los grandes héroes de la noche e Italia obtuvo la victoria mediante el punto fatídico. España a casa, Italia a la Final.
120 minutos antes de eso, ni La Roja de Luis Enrique ni La Azzurra de Roberto Mancini, fueron capaces de romper el 1-1 que acabó por reinar en el electrónico. Por llegadas y por ocasiones claras no será, pero la defensa de España trabajó duro para que una Italia rocosa y veloz no pudiese perforar la portería de Unai Simón de nuevo, y el cancerbero español también tuvo sus grandes momentos. España por su parte jugaba más y mejor al fútbol que su adversaria, pero no hubo claridad en los metros finales.
Entre los no pocos fueras de juego en los que una y otra caían y entre la persistencia de ambas en no cometer ni el más mínimo de los errores, se percibió inmediatamente que el partido iba a ser lo más parecido a un épico combate de Boxeo, castigo duro para el que se equivocara, premio gordo para quien acertara. Italia asfixiaba muy arriba con los colmillos bien afilados. España tocaba y tocaba, tratando de trenzar esa jugada que le otorgase el hallazgo de los huecos invisibles que La Roja es muy capaz de encontrar. Al minuto 12 lo logró, el pase de Pedri era oro puro, una lástima que a un desafortunado Oyarzabal se le quedara el cuero atrás al darle de tacón.
En los minutos 18 y 21 Italia dio dos buenos sustos. El primero fue obra de Insigne, menudo balón picado puso el dorsal 10 de La Azzurra, pero a Unai Simón le brillaron los dos ojos y fue incluso más astuto saliendo y espantando el peligro. El segundo susto italiano llevó un colaborador inesperado, pues el meta de La Roja no salió del todo a tiempo. Emerson tocó hacia la frontal, pero Busquets se anticipó a un Barella que tuvo el primero para el combinado de Roberto Mancini. España respondió al 25 de juego con un gran lanzamiento del incansable Dani Olmo, pero Donnarumma se lanzó genial y desbarató la ocasión.
Durante el resto de la primera parte las fuerzas prosiguieron muy igualadas, jugando España mejor, pero con Italia siempre acechando en busca de jugadas directas y rápidas que le permitieran plantarse en las inmediaciones de Unai Simón tal y como le gusta a La Azzurra, con pocos toques, pero totalmente precisos. Pese a la igualdad, sería Italia la que tendría la ocasión más clara del encuentro con un disparo de Emerson que se estrelló en el larguero. Se libraba España, la tenía Italia en el minuto 44.
Comenzaba la segunda parte con las mismas sensaciones. Italia con ese ojo de halcón en busca de sorprender y atrapar a su presa. España tocando mejor el balón, pero con cierta falta de inspiración en los metros finales y algo de dudas atrás a la hora de sacar el balón con entera seguridad. Eso no impidió que en el minuto 53 La Roja estuviese muy cerca de inaugurar el marcador de Wembley. Oyarzabal metió la quinta, encaró, asistió a Busquets y este se sacó un precioso lanzamiento que no cogió los tres palos de puro milagro. Italia replicó en el minuto siguiente con una tremenda carrera de Insigne, quien asistió a Chiesa para que el número 14 italiano lanzara, pero ahí estaba Unai Simón. Acto seguido ni Ferrán Torres ni Oyarzabal supieron resolver en los minutos 56 y 58.
Entonces se cumplió el minuto 60 e Italia logró lo que buscaba y de la manera en que lo buscaba. Contra letal de La Azzurra, Immobile avanza, el balón le llega a Chiesa y este con una preciosa rosquita la clava en el palo largo. Golazo y 1-0 para una Italia que tenía cristalino su plan. Pudo haber empatado España tan sólo cinco minutos más tarde. Koke centró de forma impecable, pero un Oyarzabal que tal vez no se esperaba que el cuero fuese hacia él, no llegó a cabecear. La Roja dejaba escapar una oportunidad enorme. No terminaban las ocasiones y al lanzamiento de Dani Olmo en el 67, el cual se perdió fuera, contestó Berardi con un chut tras recibir un pase buenísimo de Chiesa. Tuvo Italia el segundo.
Pese a los malos momentos desde el golazo de Chiesa, todo menos tirar la toalla en lo que respecta a La Roja. Lo siguió intentando y de la mejor manera, no perdiéndole la Fe a su modo de jugar para resolver situaciones adversas. Continuó triangulando en busca de esos huecos que le permitieran trenzar una de sus jugadas mágicas. Al minuto 80 España obtuvo el premio a su fuerza de voluntad y dos cracks de esta selección se encontraron y combinaron. Morata arrancó, asistió a Dani Olmo, este le devolvió el balón en forma de pared espectacular y dejando al 7 de La Roja completamente solo frente a Donnarumma. Anda que Morata se pudo nervioso, pues la definición que hizo con la bota izquierda no la vio venir ni el meta italiano. 1-1 y vuelta a empezar.
A partir de los minutos finales del tiempo reglamentario, el cansancio empezó a apoderarse de ambas selecciones, cosa que se pudo confirmar en la prórroga. Al 84 Gerard Moreno tuvo una buena oportunidad, pero su remate se marchó alto. Al 98 lo intentó para España Dani Olmo, Donnarumma despejó y ni Morata ni Busquets aprovecharon el rechace. Al 115 tuvo lugar la última clara y fue para Italia, que labró una contra que tenía todo el aspecto de ahorrar a todo el mundo la tanda de penaltis, pero Pau Torres no lo permitió y salvó con el tacón el pase que habría dejado solo a Belotti. Se acababan los 120 minutos de juego, la tanda de penaltis acudía al escenario verde.
Es cierto que alguien debe ganar y alguien perder. Pues esto en la tanda de penaltis se hace directamente imperial. El destino es caprichoso. Sonrió a Italia. Exceptuando Locatelli, todos los demás anotaron. Belotti, Bonucci, Bernardeschi y Jorginho batieron a un meritorio Unai Simón. Por contra, en España Dani Olmo y Morata no estuvieron a la altura de Gerard Moreno y Thiago Alcántara. La figura de Donnarumma emergió para detener el penalti del 7 de La Roja y Jorginho puso la guinda a ese pastel con forma de billete para la Final de Wembley el Domingo 11 de Julio.
Absolutamente nada que reprochar a la España de Luis Enrique. Poca gente daba un céntimo por ella y siempre nos quedará el poder decir que solamente una tanda de penaltis nos privó de jugar la Final de la Eurocopa 2020. Aparte de pulir ciertas cosas en defensa y tener incluso más decisión en ataque, lo demás te lo concede la experiencia y nada más. Un servidor lo tiene bastante claro, hay selección para rato. El Mundial de Qatar 2022 y la Eurocopa de Alemania 2024 son objetivos claros y factibles. España será una de las grandes candidatas si Luis Enrique y sus muchachos siguen trabajando con este ímpetu y semejante unión. Bravo por La Roja. Volveremos.
Sin embargo, hay que saber felicitar a los ganadores y en la tanda de penaltis también se encuentran. Italia ha triunfado sobre nosotros y ha pasado a la Final. La Azzurra ha sido una maravilla en el torneo desde que arrancó el 11 de Junio, precisamente con ella debutando junto a Turquía. La presencia del combinado de Roberto Mancini en el último y definitivo asalto es muy merecida. Además de que en más de un aspecto es la favorita para levantar el trofeo, sea quien sea su rival, Dinamarca o Inglaterra. Enhorabuena a Italia, primera finalista de la Eurocopa 2020. Suerte.