Partidazo del Real Madrid, sin duda uno de los mejores de toda esta temporada, y vino en un momento muy oportuno, en la ida de los Cuartos de Final de la Champions frente al Liverpool. 3-1 ganaron los de Zidane, un resultado que se antoja tan ventajoso como corto si tenemos en cuenta los méritos que hicieron los de Chamartín para haber endosado una humillación histórica a su oponente. No fue así y los blancos deberán finalizar el trabajo en la vuelta que tendrá lugar en Anfield Road.
Desde el principio del encuentro sólo existió un equipo, mención especial para la primera parte. El Real Madrid salió en tromba, liderados por unos excelsos Kroos y Vinicius, no permitiendo que los atacantes Reds recibieran balones, trenzando jugadas rápidas con calidad y dando la clara impresión de que en cualquier momento el 0-0 iba a romperse a favor de los locales. De hecho, el peor enemigo del Real Madrid fue la propia escuadra merengue, pues falló varias clarísimas que le hubiesen permitido dejar la eliminatoria vista para sentencia.
El Liverpool apenas existía, los de Zidane controlaban los tempos del partido cada vez más. Con tamaño panorama suele ser cuestión de tiempo que el Real Madrid desnivele la balanza en favor suyo. Sucedió al 27 de partido. Tony Kroos telegrafió un pase sublime para un Vinicius que batió por bajo a Alisson colocando un 1-0 muy merecido. Intentó reaccionar el Liverpool, pero los Reds no son el equipo de las dos últimas temporadas, la alegría va por barrios ya se sabe. Lo demostró al 36 de juego un Alexander-Arnold que trató de despejar de forma incomprensible una asistencia de Kroos. El resultado fue que el cuero le llegó a Marco Asensio y este se marcó un golazo haciéndole un sombrerito de lujo al guardameta Red y empujando el balón a puerta vacía. 2-0 y lo dicho, no fueron más porque el peor enemigo del Real Madrid fue el propio Real Madrid. Jürgen Klopp estaba tan cabreado que no esperó ni al descanso, fuera Keïta y adentro Thiago en el 42.
Hasta tal punto fue el Real Madrid su peor adversario que pudo haberse marchado al descanso con un 3-0, empezó empanado los diez primeros minutos de la segunda mitad y eso le costó muy caro al 51 de encuentro. Wijnaldum se la dio a Diogo Jota, Modric bloqueó el disparo del dorsal 20 Red, pero el balón lo cazó quien menos debía hacerlo, un Salah que batió a Courtois y puso el 2-1 en la eliminatoria. Cobraban vida los de Jürgen Klopp tras su pésima primera parte.
A partir de ese momento el Real Madrid empezó a recobrar la imagen dada en los primeros 45 minutos y volvió a apoderarse del mando del partido. Hasta que entre los minutos 60 y 70 llegaron los héroes, con único permiso de Tony Kroos. Mendy fue el primero, salvando ante Mané lo que era el claro empate a dos en el marcador, cosa que hubiese podido dar un aire distinto al choque durante sus últimos compases. El segundo fue Vinicius. Benzema y Modric fueron los cocineros y el dorsal 20 madridista el catador privilegiado que mandó el esférico a la red colocando el que sería el 3-1 definitivo. Enorme Vinicius durante todo el partido.
Pudo haber marcado el Real Madrid el cuarto en tres oportunidades. En la primera Asensio volvió a fallar, marcó una vez, pero ya no pudo ver portería en una segunda ocasión. Las otras dos fueron contras de manual en las que los de Zidane solamente erraron donde no debían, en el último pase. Resulta hasta irónico que, durante los últimos ocho minutos, los blancos pudiesen correr el peligro de encajar un segundo tanto que les habría supuesto ir a Anfield Road a sudar una gota bastante más gorda que la que, en teoría, tendrán que aguantar. Ojo no obstante con los 3-1 de ventaja, malos no son en absoluto, pero un 2-0 echa fuera al equipo que traiga esa renta al partido de vuelta. El Real Madrid tendrá que rentabilizar muy bien su marcador a favor.
Hasta la fecha lo que toca es aplaudir a los pupilos de Zidane. Si no hubiese sido por los primeros diez minutos de la segunda parte, los cuales pagó, el conjunto de Chamartín habría hecho un partido prácticamente perfecto. Lo bordó en más de una fase, dominaron a su rival impidiéndole pensar y reaccionaron cuando parecía que la tempestad les podía alcanzar de lleno. El Real Madrid vuelve a avisar de sus intenciones en esta Champions. Hasta entonces, el objetivo de los merengues es su eterno rival, pues les aguarda el clásico, pero eso será otra historia. El Real Madrid ha mandado un nuevo mensaje a Europa con un partidazo.