Había concluido la primera hora del partido en el Estadio Ramón de Carranza con Cádiz y Valencia empatando 1-1 merecidamente, pese al buen inicio de los de Mestalla, cuando el Fútbol llegó simbólicamente a su fin por culpa de uno de esos incidentes que no deberían de tener protagonismo en absolutamente ninguna competición deportiva de ningún país, eso que vaya por delante. Ahora bien, que algo semejante ocurra en una de las dos mejores ligas del mundo como es la Liga Santander de España, equivale a una reflexión profunda. El Racismo es una de las peores enfermedades que La Tierra padece y cuanto más pronto sea tratada de forma contundente mejor que mejor para nuestra civilización.
Juan Cala, autor del 1-0 al 14 de partido, tuvo un encontronazo con el jugador del Valencia CF Mouctar Diakhaby. Al parecer el dorsal 16 del Cádiz lanzó un insulto racista al central valencianista. A partir de entonces el deporte rey se fue a paseo. Diakhaby se olvidó por completo de la jugada, que pudo suponer el segundo del conjunto local, y centró toda su atención en un Juan Cala al que las cámaras cazaron con una clara expresión de ser muy consciente del terrible error que había cometido y que le puede perseguir y retratar durante bastante tiempo. Gabriel Paulista fue tajante con el jugador de la escuadra de Álvaro Cervera. Su frase a Juan Cala era tan cristalina que no necesitaba más. Siempre existe el beneficio de la duda, pero parece tan claro como la luz.
El partido se paró durante un buen puñado de minutos y el central valencianista no encontró las fuerzas para continuar, sus razones eran más que justificadas. Sin embargo, Diakhaby sí que les pidió por favor a sus compañeros que salieran al verde a tratar de conseguir la victoria. Cosa que al final, para bien del Cádiz y para mal del Valencia, no se dio. 2-1 ganaron los locales gracias al tanto logrado por un Marcos López que precisamente fue quien ocupó el lugar de Juan Cala en la segunda mitad.
Un Juan Cala que ya puede mirarse al espejo, pues se ha perjudicado a sí mismo, a un club tan admirable como el Cádiz, a la Liga Santander, a la imagen de España, de Europa y el mundo entero en un deporte que tiene la misión y cruzada de defender con todo la tolerancia, el compañerismo, el respeto y el apoyo. El racismo es de los mayores y más terribles adversarios de esta causa, una causa que hay que lograr con todos los esfuerzos posibles. No hay colores, sino seres humanos, una civilización, una raza, un planeta. El mundo nos pertenece a todas las personas de bien.
Sobra decir que habrá una investigación, pero lo que tal vez haya que remarcar es que la Liga Santander debe seguir avanzando en la misión de suprimir el racismo de forma definitiva y endurecer más las sanciones y las medidas a tomar si los insultos racistas salen a la luz durante un partido. Todo puede llegar con buen hacer y dedicación. El malestar general de la afición Che por la vuelta al terreno de juego de su equipo no se hizo esperar, tampoco las respuestas por redes sociales de jugadores del Valencia CF como Eliaquim Mangala, quien ha defendido sin pensarlo dos veces a su compañero, amigo y compatriota Diakhaby.
El Racismo estropeó por completo un partido en el que el Valencia CF volvió a sucumbir a domicilio. Los de Javi Gracia son un equipo muy distinto fuera de casa, nada que ver con lo visto últimamente en Mestalla. Es muy triste que algo así continúe campeando por el mundo, ya no por el deporte, sino por todo el globo, sea en el ámbito que sea. Existe el beneficio de la duda, pero el enfado de Diakhaby era tan tremendo que parece cristalino, un enfado respaldado por el rapapolvo de Gabriel Paulista al jugador del Cádiz. Las cámaras no obstante, no captaron nada.
También cabe señalar que se les comunicó a los jugadores del Valencia CF que si no regresaban para la continuación del partido, perderían los tres puntos y habría una sanción. Sea como fuere, hay una cosa clara, se va a hablar de todo menos de lo que debería haber importado. El Fútbol queda manchado, otra vez, por una de las peores enfermedades que campean por nuestro planeta. Es el titular de esta crónica y finalizo con las mismas palabras, y también en mayúsculas.
NO AL RACISMO