Si algo tienen las Finales de torneos versados en eliminatorias a único o doble partido, es que no entienden de dinámicas ni rachas, sino de lo puramente tradicional: Quien más goles haga, gana. Punto y se acabó. El Arsenal llegaba a Wembley para la gran cita de la EFL Cup en estado de gracia. El Manchester City lo hacía tras ser eliminado de la Champions y con la Premier League medio perdida.
Ganó el City 0-2, con doblete de O’Reilly en un encuentro que Los Citizen consiguieron llevar a su terreno, con Kepa Arrizabalaga cantando en el primer tanto, con Semenyo siendo el mejor jugador del choque, con la madera frenando a Los Gunners, y con Pep Guardiola sumando su título número 40 como entrenador. Quien mejor llegaba a la cita se marchó con las manos vacías, y el que más dudas ofrecía se coronó. Esto es fútbol.
Enhorabuena al Manchester City y a toda su gente de bien, y enhorabuena a Pep Guardiola, un entrenador que pulveriza récords en los banquillos.