Lo tuvo el Levante UD, exactamente a sesenta segundos del final del choque frente al Girona, pero los males no vienen solos. A la expulsión de Olasagasti, siguió un completo dominio del cuadro entrenado por Michel Sánchez, después un remate a la madera, y cuando el minuto 90+5 estaba a punto de asomar, un chut de Joel Roca bendecido por un archienemigo del equipo granota, los rebotes, y para dentro.
De nada valió el cuarto gol de un Carlos Espí que sigue cogiendo galones, tampoco que los de Luis Castro le echaran coraje estando en inferioridad numérica, y ni siquiera los paradones de Matthew Ryan. El varapalo es mayúsculo. El Levante UD queda con 22 puntos, y dependiendo de los resultados del Domingo, a más o menos distancia de la salvación.
A estas alturas ya no tiene remedio, queda en el pasado y hay que seguir remando. El Lunes 16, al comienzo de la gran semana de Fallas, Los Granotas jugarán en Vallecas otra final, y pese a la dificultad, ganar a domicilio y sumar de tres haría mirar de forma distinta la situación.
MACHO LEVANTE