Se acabó la andadura del Valencia CF en la presente edición de la Copa del Rey, y no de cualquier modo, sino con un final doloroso. El gol en propia puerta que Sadiq metió, supuso un palo que el propio atacante rectificó, empatando la eliminatoria con la colaboración del guardameta Padilla. Sin embargo, la pena máxima que Dimitrievski le paró a Jauregizar, lejos de fortalecer a Los Che, dio una vida extra al Athletic Club de Bilbao.
Los Leones, por medio de los Hermanos Williams, anotaron en el minuto 90+6, congelando Mestalla. Nico fue el asistente, e Iñaki el ejecutor. De esa forma concluyó la eliminatoria, junto a la ilusión copera de un Valencia CF con la necesidad de retornar a su realidad en la Liga EA Sports. La salvación espera, y es un objetivo que debe cumplirse renovando la ilusión, aunque sea bien cierto que los de Carlos Corberán no irradien sabiduría en dicha materia.