En el fútbol ocurren toda clase de cosas, y estas pueden dar lugar a cualquier consecuencia. El Clásico entre FC Barcelona y Real Madrid constituye uno de los mejores ejemplos, y si como fue el caso, representa la Final de la Supercopa de España, los motivos aumentan. Así lo atestiguó el King Abdullah Sports City Stadium de Yeda, lleno hasta la bandera y con un ambiente espectacular. Quizá este torneo sea menos glamuroso que otros, pero es innegable que Culés y Blancos lo engrandecen hasta la cima por una noche.
Tras 97 minutos de un encuentro imprevisible, el Barça se coronó campeón de la Supercopa de España por decimosexta vez en su historia, y a costa de su eterno rival. No fue el tremendo repaso de hace un año, los de Hans Flick se impusieron por 3-2, pudiendo haber sentenciado por medio de Rashford, y achicando agua en las dos últimas acciones del choque, pero vale igual.
Nombres propios hay en cantidades, sin embargo, dos de ellos merecen encabezar la lista. El primero es Raphinha, pues se echó el equipo a la espalda, participó prácticamente en todas las ofensivas del cuadro culé, e hizo doblete, resultando el jugador más destacado de la Final.
El segundo es Xabi Alonso, quien puede quedar terriblemente señalado por dos decisiones. La primera, introducir más tarde de lo debido a Mbappé, pese a que mucha gente diga que lo hizo a tiempo. La segunda, quitar a Vinicius Jr del terreno de juego en el minuto 82, cuando el brasileño era lo mejor del Real Madrid, dando rienda suelta a su mejor cualidad, jugar al fútbol.
Lamine Yamal, Fermín, Lewandowski y Pedri también gozaron de protagonismo. No olvidemos a Gonzalo García, todo un delantero que sigue ganándose minutos a paso rápido. Mención aparte para los dos guardametas. Courtois fue de lo mejor junto con Vinicius Jr, mientras que Joan García también firmó intervenciones tan magistrales como esenciales. Lo del meta merengue es de época, y lo del cancerbero culé sigue ese mismo sendero.
No fue el mejor comienzo de un Clásico, pero todo lo bueno se hace esperar. El Barça tocaba, pero sin la suficiente inspiración, mientras que el Madrid imprimía carácter para neutralizar la danza culé. Hasta que fue el turno para la pausa de hidratación, y Hans Flick debió decir a sus pupilos algo que les llegó al alma, porque tras reanudarse la Final, se transformaron, pudiendo hallar el camino del gol. Lamine Yamal y Fermín asistieron genial a Raphinha. En la primera, el brasileño falló incomprensiblemente, pero este jugador no perdona dos, y definió magníficamente en la segunda para abrir la lata.
Entonces, arribó la locura en forma de prolongación. Vinicius Jr se vistió de Ronaldinho Gaucho superando a todo oponente que se le cruzara, para acabar definiendo por el palo largo. Un golazo soberbio. Inmediatamente después, Pedri sirvió un gran balón a Lewandowski, quien tras controlar como los cracks, definió en modo ángel. Y cuando todo el estadio asumía la ventaja culé al descanso, Bellingham provocó un córner, Huijsen cabeceó a la cruceta, y Gonzalo García, desde el suelo, remachó al fondo de la red.
La segunda mitad pareció ponerse de cara para el Real Madrid, pues el Barça entró de nuevo en esa fase donde pese a tocar y tocar, carecía de inspiración para encontrar el gol que desnivelara el marcador, y las apariciones de Vinicius Jr eran sinónimo de peligro. Todo ello sin mencionar que Mbappé empezaba a calentar. Sin embargo, en lugar de darle entrada junto a Güler, Xabi Alonso optó por esperar más minutos, tiempo en el que Raphinha volvió a hacer de las suyas.
En su primer intento, tras centro de Koundé, se topó con la fenomenal respuesta del coloso Courtois, pero ya se sabe que Raphinha no concede dos veces seguidas, y en la siguiente, su remate impactó en Raúl Asencio, despistando al meta madridista, y suponiendo el 3-2.
Mbappé finalmente saltó al verde, pero fue demasiado tarde, aunque Frenkie De Jong cometiera un error casi fatal. Lamine Yamal quiso tirar de calidad, Mbappé mostró su potencia ganándole el duelo, el neerlandés trató de recuperar la pelota, pero midió tan mal que alzó los tacos y se los clavó al francés con pleno descaro. Expulsión merecida.
El Real Madrid se vio con opciones de empatar y forzar una prórroga en la que habría tenido altas probabilidades de remontar. Del mismo modo que el Barça, con un carrerón protagonizado por Rashford, pudo haberse ahorrado sufrimiento marcando el cuarto. Las dos últimas acciones fueron merengues, con dos remates clarísimos por parte de Álvaro Carreras y Raúl Asencio, pero al muñeco. Así concluyó la Final. El Barça alzó la Supercopa de España 2026, demostrando que su armonía para con el torneo prosigue.