El Jaber Al Ahmad International Stadium en Kuwait, fue testigo de cómo el PSG lograba la proeza del Sextete, convirtiéndose en leyenda del deporte rey. Los parisinos lo hicieron por todo lo alto, frente a su eterno rival, el Olympique Marsella, y en un auténtico partidazo por parte de ambos conjuntos. Un homenaje al fútbol en toda regla, que tuvo como gran héroe al guardameta Chevalier, con cuatro paradones durante el encuentro, y otros dos en la tanda de penaltis a la que el PSG tuvo que recurrir, pues era eso o perder, y su elección fue clara. A la postre, el torneo conocido como Trophée des Champions, fue suyo.
Nada tendrá que reprocharse un Olympique Marsella que rozó el trofeo y tornar el sueño parisino en pesadilla. Yendo 1-2 a favor, tuvo dos contragolpes muy claros para poner el tercero y la sentencia, pero fallar ante el PSG es sinónimo de condena, y el 2-2 arribó en el momento más cruel de todos, a segundos escasos del pitido final.
Nada más arrancar la Final, la emoción estuvo servida. En cuestión de diez minutos, Kvaratskhelia y Nuno Mendes perdonaron el primero para los de Luis Enrique, mientras que los cabezazos de Hojbjerg y Belardi rozaron el gol, con este último obligando a Chevalier a realizar su primera gran actuación.
Sin embargo, cualquier error se paga frente al PSG. Lo cometió el cuadro de Roberto De Zerbi en salida de balón al minuto 12, y Vitinha encontró a Dembélé, que definió con una vaselina preciosa. El gol no frenó el ímpetu del Marsella ni el toma y daca. Rulli y Chevalier se lucieron frente a Nuno Mendes y Gouiri, Greenwood lanzó fuera por poco, Dembélé se quedo muy cerca de hacer doblete por toda la escuadra, y Weah remató cruzado con el esférico lamiendo el poste derecho.
Los decibelios no descendieron durante el segundo periodo, todo lo contrario. Rulli salvó los muebles tras un centro peligroso de Kvaratskhelia, Chevalier se lució dos veces en un minuto frente a Igor Paixao y Gouiri, Rulli intervino meritoriamente ante Nuno Mendes, Doué mandó el balón al palo desde su casa, y Willian Pacho evitó el golazo de un Aubameyang que sorteó a Chevalier.
Entonces, llegó el minuto 74, y Greenwood devolvió la igualada desde el punto fatídico. El empate desorientó a un PSG que no encajó el segundo al 80 gracias a Marquinhos, pero sí lo hizo transcurrido el 86, con un autogol de Willian Pacho. Los de Luis Enrique se volcaron buscando las tablas y el cuadro de Roberto De Zerbi dispuso de dos contras clarísimas para hacer subir su tercer tanto al electrónico, sin embargo, perdonó, y ya se sabe que frente a semejante contrario, el precio a pagar es alto.
Se presentó el 90+5, y con él la jugada en la que Barcola puso de cabeza un balón que Gonçalo Ramos mandó a la jaula. El 2-2 enmudeció a la hinchada de un Olympique Marsella que todavía viviría una pesadilla peor, de nombre Chevalier. El guardameta del PSG se alzó como el héroe de la culminación del Sextete, frenando a O’Riley y Traoré en la tanda de penaltis, y provocando así que el anotado por Murillo no valiese para nada. Gonçalo Ramos, Vitinha, Nuno Mendes y Doué, pusieron la guinda con sus aciertos, coronando así al PSG con una Supercopa y un Sextete inolvidables.