La derrota del Levante UD por 0-2 a manos del Athletic Club de Bilbao, producto de una primera parte inoperante y de un segundo tiempo con todo corazón y cero cabeza, supone una prueba, otra más, de que con el actual nivel sobre el verde, Los Granotas no ofrecen suficientes garantías para conseguir la permanencia en la Liga EA Sports.
Los de Orriols han llegado a un punto en que sencillamente ya no saben ni qué hacer, carecen de la más mínima claridad como equipo, y por consiguiente, van a ciegas. Julián Calero, alguien que se ha ganado un sitio en la historia del club, se encuentra entre la espada y la pared, con todo crédito prácticamente agotado, y ya se sabe qué significado esconde dicha situación.
La directiva debe pronunciarse en pos de tomar una rápida decisión. O apuestan todo al rojo por un entrenador que, visto lo visto, necesitará un milagro para hacer reflotar a un conjunto aparentemente desahuciado, o tendrán que desviar radicalmente el rumbo de un barco que marcha directamente al abismo. Las aguas están revueltas en Orriols, y con toda la pinta de ir a peor.
MACHO LEVANTE