Tras diez jornadas disputadas en la Liga EA Sports, incluyendo la desafortunada derrota por 1-2 frente al Celta de Vigo de Claudio Giráldez, queda cien por cien claro que el Levante UD está condenado a sufrir lo indecible. Los Granotas tienen mil y un problemas: Una pésima capacidad defensiva, carencia de sangre fría, imposibilidad hasta la fecha de cerrar partidos en los que posea ventaja, inexperiencia en Primera División por parte de bastantes jugadores, y enemistad con la suerte. Por no hablar de la legión de tuertos que parece haberse apoderado de su estadio, un Ciutat en el que aún no ha estrenado el casillero de victorias, a pesar de la fidelidad que la hinchada granota muestra cada fin de semana.
Antes de que la temporada arrancase, Julián Calero dijo que el Levante UD daría mucho de qué hablar. Con lo que quizá no contaba es que en la mayor parte de los comentarios, el calificativo sería negativo. Y es que, para bien y para mal, los números mandan. Los Granotas presentan todas las quinielas para sufrir extremadamente, independientemente de que semejante experiencia desemboque en el descenso o la permanencia. En cualquiera de los dos casos, si la situación no cambia radicalmente, el Levante UD habitará durante toda la temporada en la parte más baja de la clasificación. Resumiéndolo en dos palabras: A patir.
MACHO LEVANTE