El Clásico disputado en el Santiago Bernabéu tuvo color blanco. Los jugadores del FC Barcelona ya pueden comprarle un regalazo a su compañero Szczesny, pues si no fuese por sus paradones, incluido un penalti a Mbappé, el cuadro de Hans Flick se habría marchado a casa cargando con una humillación tormentosa. El Real Madrid no obstante, logró aquello que importa, la victoria y los tres puntos, y muy merecidamente.
El aparente toma y daca de los primeros minutos se desvaneció cuando los de Xabi Alonso tomaron el control, no logrando el primero por posición antirreglamentaria. Pero Mbappé es insaciable, y tras recibir un precioso pase de Bellingham, no perdonó frente a Szczesny. Los Blancos, perfectamente situados en el verde, se hacían con la pelota, salían rápidamente y hacían que a la zaga culé le temblase el alma.
Sin embargo, Szczesny se empeñó en mantener con vida a los suyos con varias paradas de dibujo animado. El Real Madrid no solo presenció cómo el cancerbero se hacía gigante, también el éxito de su eterno rival en una de las escasas jugadas que trenzó correctamente. Rashford recibió el cuero, divisó a Fermín y envió el esférico a su compañero, encargado de devolver las tablas.
Cinco minutos le duró la alegría a un Barcelona que no mereció nada en Chamartín, el tiempo que tardó el conjunto de Xabi Alonso en descubrir de nuevo las carencias de la zaga culé, lo que desembocó en un tanto que Bellingham mereció por su gran actuación. No se movería más el marcador, siendo Szczesny el mayor culpable de ello.
Habrá quien diga que Lamine Yamal debe centrarse en jugar y no en mandar recados al eterno rival, pero es que, del resto de futbolistas culés, todos estuvieron inoperantes, incluidos el propio Lamine Yamal, Fermín, y Pedri, que culminó uno de los peores partidos de su carrera siendo expulsado en el 90+10.
Apúntese para el epílogo la vergonzosa tangana final, impropia de profesionales del deporte rey, y el hecho de que, mucho tendrá que mejorar este Barça si todavía pretende discutirle la presente Liga a un Real Madrid en estado de gracia, que por lo pronto se aleja a cinco puntos de su eterno rival, dejándolo sin margen de maniobra.