El Levante UD cayó 4-3 por penaltis en Butarque frente al CD Leganés, después de empatar 3-3 en el partido correspondiente al XLV Trofeo Villa de Leganés. El encuentro sirvió para demostrar que, a día de hoy, los suplentes del conjunto dirigido por Julián Calero, poco o nada tienen que ver con sus compañeros titulares. Una cuestión que, en términos generales, supone un inconveniente.
Jugadores como Pablo Cuñat, Víctor García, Jorge Cabello, Unai Elgezabal, José Luis Morales o Goduine Koyalipou, desaprovecharon la oportunidad, dejando claro que Julián Calero tiene mucha razón no confiando en ellos de inicio. Solamente Iker Losada y Carlos Espí merecen ser rescatados. Caso aparte un Jon Ander Olasagasti que destacó y también marcó, pero se supone que fue fichado para asumir la titularidad.
Otro aspecto negativo lo constituye el punto fatídico. Muy pocos de los presentes mostraron fiabilidad desde los once metros, y todos ellos titulares, como son Dela, Unai Vencedor y Brugué. Las conclusiones que pueden extraerse de esta puesta a punto, es que sigue faltando sangre fría en el equipo, un factor fundamental, además de que, la mayor parte de la segunda unidad, no invitan a la confianza necesaria. La nota positiva reside en que todavía estamos en Octubre.
MACHO LEVANTE