El Manchester United se impuso por 2-1 al Chelsea en un partido donde ambos conjuntos se jugaban tanto tres puntos vitales como recobrar moral, considerando sus antecedentes inmediatos. Lo logró el cuadro de Ruben Amorim, que termina por rematar la terrible semana del bloque dirigido por Vincenzo Maresca, a la vez que consigue respirar.
Las cosas se pusieron de cara para Los Diablos Rojos en el minuto 5, cuando tras una dejada de cabeza por parte de Sesko a Mbeumo, este encaró solo, y Robert Sánchez se lo llevó por delante. Roja directa sin discusión. Al 14 de juego, el conjunto de Ruben Amorim inauguró el marcador. Mbeumo centró desde la derecha, Dorgu conectó un buen cabezazo, y Bruno Fernandes metió la diestra finalizando la jugada. 100 goles en 200 partidos portando la elástica del Manchester United. Se dice pronto.
Al 37 de partido, los de Old Trafford perforaron de nuevo la meta de Jorgensen. James despejó mal un balón cercano al punto de penalti, Shaw cabeceó aproximado al área pequeña, y Casemiro, también de cabeza, la mandó al ángulo contrario sin que el guardameta de Los Blues pudiese hacer nada.
Sin embargo, a este Manchester United no se le puede exigir no complicarse la vida, y por consiguiente, tampoco evitar sufrir. Así sucedió. Corría el 45+5, cuando Casemiro, que ya tenía una amarilla, derribó absurdamente a Andrey Santos. Expulsión merecida para un jugador cuya veteranía y experiencia deberían servirle para no cometer tonterías de esa clase.
Un nuevo encuentro dio comienzo tras la reanudación, con ambos en igualdad numérica. Aún así, el Chelsea necesitó llegar hasta el 80 para poner picante al partido. James centró desde la parte derecha, y Chalobah cabeceó de forma inapelable. Fue el definitivo 2-1, no se movería más el marcador, a pesar de que Bruno Fernandes, tras robarle la cartera a un James dormido, puso a prueba los reflejos de Jorgensen tres minutos después.
El Manchester United se las apañó para impedir que el electrónico se alterara en su contra, amarrando así tres puntos que le permiten un respiro, empezando por un Ruben Amorim todavía a día de hoy muy cuestionado por la hinchada de Old Trafford. El Chelsea por su parte, completa una semana para olvidar.