BRUJAS 4 MÓNACO 1
El Brujas de Nicky Hayen vapuleó por 4-1 al Mónaco de Adi Hütter en el Jan Breydelstadion. El cuadro belga sumó de esta forma sus tres primeros puntos, gracias a un debut prácticamente inmejorable. Mucho que reflexionar tiene el equipo monegasco, del que se esperaba bastante más.
Quizá sea cierto que el guión del encuentro pudo haber sido distinto al minuto 10, pero Jackers paró el penalti lanzado por Akliouche y despejó acto seguido. Esto va de goles. Sí atinó el Brujas pasada la primera media hora. Una buena combinación por parte del cuadro de Nicky Hayen, culminó en el tanto de Tresoldi, que recibió de Vanaken. Siete minutos tardó el bloque belga en hacer subir el segundo al marcador. Un saque de esquina desembocó en un nuevo intento, Carlos Forbs sirvió para Onyedika, y este no perdonó.
No acabó ahí la exhibición de puntería por parte del Brujas durante la primera mitad. Tres minutos después, arribó el golazo del partido. Vanaken se sacó una volea espectacular para alzar al respetable de sus asientos. Nada de lo que intentó el Mónaco resultó efectivo, y el Brujas recurrió a las salidas rápidas de balón. Hasta que llegó el minuto 75. Los de Nicky Hayen se plantaron velozmente en el área rival, con Seys conduciendo por la izquierda y asistiendo a Diakhon, quien tras recortar sentando a dos rivales, definió perfectamente desde el punto de penalti.
Ansu Fati, recibiendo de Minamino, puso el definitivo 4-1 con un fuerte disparo, pero para esas alturas, minuto 90+1, el daño ya estaba hecho. Actuación decepcionante a más no poder del conjunto dirigido por Adi Hütter. El Brujas por contra, deja su sello y candidatura a convertirse en el equipo revelación de la actual Champions.
FC COPENHAGUE 2 BAYER LEVERKUSEN 2
El Bayer Leverkusen rescató en el minuto 90+1 un empate que le permitió salir vivo del estadio Parken, feudo del Copenhague. Los de Jacob Neestrup fueron superiores a su oponente, pero perdieron dos puntos en el peor momento posible y cruelmente. Duro recordatorio de que en la Champions, puede suceder de todo.
Y pensar que las cosas comenzaron genial para los intereses del cuadro danés. Circulaba el 9 de juego, cuando Achouri, con una fe de las que mueven montañas, arribó por la izquierda a un balón en largo, y la puso para que el prometedor Larsson anotara la primera diana. Desde entonces, pese a su gran carácter, el Copenhague no perforó la meta contraria.
Llegó el minuto 82, y con él la locura. Álex Grimaldo devolvió las tablas con un chicharro de falta descomunal. Cuatro minutos después, el Copenhague volvió a adelantarse. Huescas hizo maravillas desde la derecha con una picadita convertida en un centro melodioso, y Robert Silva lo compensó cabeceando de forma inapelable.
Pero la suerte es caprichosa, y las leyes de la física también. Estas dieron la espalda al Copenhague, sonriendo al conjunto de Kasper Hjulmand. Una jugada con varios rebotes que favorecieron los intereses del Bayer Leverkusen, desembocó en autogol por parte de Hatzidiakos. Amargo desenlace para el equipo danés, alivio para el cuadro alemán. Esto es la Champions.