Se disputó en el Allianz Stadium el conocido Derby d’Italia entre la Juventus y el Internazionale. Como corresponde a un partido de tamaño nivel, la emoción estuvo presente hasta el pitido final, momento en que La Vecchia Signora celebró con su gente una agónica y motivante victoria por 4-3. «El Derby de los golazos», así podría titularse también, pues lo fueron los siete. Hubo tiempo para todo, incluido el que ambas hinchadas creyeran que el triunfo estaba amarrado, junto a la aparente resignación con el 3-3 que campeaba por el marcador nada menos que en el 90 de juego.
Sin embargo, el fútbol tiene la característica de que nunca sabes qué ocurrirá al minuto siguiente. Y cuando parecía que ambas escuadras debían conformarse con un punto, Adzic apareció para perforar la meta interista y llevar el delirio al banquillo de Igor Tudor, junto a la gran mayoría del Allianz Stadium, precisamente en el 90+1 de encuentro. Una locura.
Su gol, junto a los de Kelly para el 1-0, Yildiz para el 2-1, y Khephren Thuram para el 3-3, supone una declaración de intenciones por parte de La Vecchia Signora, harta de vivir en un segundo plano que, cuando menos por historia y prestigio, no le corresponde. De nada le valió al Internazionale de Cristian Chivu que Çalhanoglu empatara dos veces, como tampoco que Marcus Thuram hiciera creer con su gol que el triunfo era posible.
Las buenas sensaciones son propiedad de la Juventus, que obtiene tres puntos de los que permiten mandar un primer aviso al Planeta Fútbol: Demasiado tiempo ha estado en letargo, es hora de que La Vecchia Signora regrese por sus verdaderos fueros.