El 4-0 que el PSG endosó al Real Madrid en las Semifinales del Mundial de Clubes, deja espacio para un total de cero dudas. Los Blancos son un equipo lleno de fisuras, cuyo compromiso colectivo queda en entredicho, y al que los rivales más feroces pueden dañar severamente nutriéndose de tales huecos, además de marearlo con la posesión y precisión de balón. Por no hablar de que si Bellingham, Vinicius Jr y Mbappé son anulados, el cuadro merengue entra en shock, desorientándose más y más, lo que le lleva al riesgo de recibir un castigo aún mayor.
Xabi Alonso, que de seguro habrá tomado buena nota, debería ir pensando en encargar monos de faena, porque la distancia que separa a este Real Madrid del que supuestamente debe ser, resulta abrumadora. Lo único positivo para los de Chamartín, es que la temporada ni siquiera ha comenzado, pero si el Real Madrid pretende que el año 2026 borre el fracaso estrepitoso que ha supuesto el presente 2025, precisa de un cambio de imagen radical.