Tottenham Hotspur y Manchester United disputaron en San Mamés la Final de la UEFA Europa League, protagonizando un partido con el que quedó probada la mediocridad de ambos conjuntos. Sin embargo, uno de ellos debía llevarse el premio que supone alzar un título internacional, participar en la próxima edición de la Champions, y disputar la Supercopa de Europa 2025. Semejante recompensa cayó en manos del que fue menos cobarde durante la primera mitad, y más frío e inteligente a lo largo del segundo acto, el Tottenham Hotspur de Angelos Postecoglou.
Un autogol de Luke Show con la mano, con la colaboración de un impotente Onana, llegado el 42 de juego, bastó para que el cuadro londinense se llevara el gato al agua en una de las peores finales de la historia del torneo. Un gol ridículo en un partido ridículo. El campeón de la UEFA Europa League, salva con ello una temporada para olvidar, por no hablar de un Angelos Postecoglou que se la jugaba a cara o cruz, gloria o destitución. La magia del fútbol, un equipo que en su país ha hecho el cuadro, y que sin embargo, al mismo tiempo ha conseguido escribir su nombre entre los dominadores del Viejo Continente. Enhorabuena al Tottenham Hotspur y a toda su gente de bien.