Otra remontada más, otra victoria más, un tercer título a las puertas, y otra vez a costa de su eterno rival, un Real Madrid que, de no ser por Courtois y Mbappé, hubiese sido nuevamente humillado por un Barça oficialmente casado con la locura. Al cuadro de Hans Flick no le van las relaciones normales, sino aquellas equivalentes a las atracciones que más hacen gritar de emoción. Volvió a demostrarlo en La Liga, derrotando merecidamente por 4-3 al conjunto de Carlo Ancelotti.
Quien no haya visto este último Clásico, celebrado en Olímpic Lluís Companys, todavía no entenderá cómo fue posible que el Real Madrid se pusiera 0-2 durante los primeros minutos. La respuesta tiene tres nombres: Pau Cubarsí, cuyo error de patio de colegio costó un penalti y gol en contra para Los Culés. Kylian Mbappé, el único jugador madridista al que parece quedarle alma, y autor de un Hat-Trick que se quedó en nada, salvo por la posibilidad de obtener el Pichichi. Por último, y nunca menos importante, Courtois, ese coloso bajo palos que, mediante sus paradones, evitó que Los Blancos fueran vapuleados.
Sin embargo, lo dicho, el Barça y la locura son pareja, y al menos hasta la fecha, mantienen una relación espectacular. Los Culés, en menos de un cuarto de hora, convirtieron un 0-2 en 3-2. Eric García tras un córner, Lamine Yamal con su enésimo golazo, y Raphinha, después de la recuperación y asistencia de Pedri, trajeron el delirio a las gradas. No acabó ahí el castigo para un Real Madrid absolutamente perdido. El Barça hacía cuanto quería, y pese a que Raphinha erró ante el centro con música de Lamine Yamal, en la siguiente jugada no perdonó, e hizo doblete gracias a la combinación entre Ferran Torres y él.
Durante los compases iniciales del segundo periodo, el guión se mantuvo, con el Barça buscando el quinto gol sin prisa pero sin pausa, y el Real Madrid encomendado a Mbappé. Los azulgrana, liderados por Frenkie De Jong, Pedri, Lamine Yamal y Raphinha, más el oxígeno extra que garantizaba Eric García, tuvieron la sentencia con otro gran centro de Lamine Yamal, pero Raphinha no logró rematar. No obstante, Los Blancos ganaron presencia y dominio gracias a la entrada de Modric. Y quién si no, Kylian Mbappé, metió a los suyos en el partido gracias a la generosidad de Vinicius Jr, quien le regaló el tercero.
El Barça llevaba cierto tiempo acusando el cansancio, procedente del esfuerzo realizado, y aún así, puso a prueba de nuevo los reflejos de Courtois a través de Lamine Yamal. Acto seguido, la joven estrella culé recibió de Eric García y regaló otro centro a Raphinha, cuyo acierto goleador cogió vacaciones. Sabía el Real Madrid que se le agotaba el tiempo, y se fue arriba con intención de lograr un cuarto tanto que jamás llegó. El chaval Víctor Muñoz, se quedó muy cerca, mientras que Szczesny y Alejandro Balde, achicaron agua frente a Mbappé.
El árbitro también acaparó los focos al no pitar penalti tras mano clara de Tchouameni. Raphinha por otro lado, falló el quinto, cuando medio estadio ya lo estaba cantando. Ninguna de las dos acciones repercutió en el resultado final, y El Clásico bajó el telón. Fracaso monumental para el Real Madrid. Respecto al Barça, todo lo contrario, pues está a punto de proclamarse gobernador a lo largo y ancho de España. La Supercopa y la Copa del Rey, suponen dos hechos. La Liga puede serlo en cuestión de pocos días, representando el colofón para un equipo armonizado con las locuras.