El PSG jugará la Final de la Champions frente al Inter el Sábado 31 de Mayo. El conjunto dirigido por Luis Enrique obtuvo tamaño privilegio frente al Arsenal de Mikel Arteta, rematando lo iniciado con el 0-1 en Emirates Stadium durante la ida. 2-1 se impuso a Los Gunners en el Parque de los Príncipes, con golazos de Fabián Ruiz y Achraf Hakimi. El Arsenal acortó distancias por medio de Bukayo Saka y tuvo las suyas para poner la eliminatoria al rojo vivo, pero un inmenso Donnarumma y un Saka que falló el 2-2 con todo a favor, dejaron su tanto en una anécdota. ¿Será 2025 el año en que el PSG escriba su nombre con letras de oro?
El Arsenal fue consciente desde el segundo uno que debía salir a comerse el mundo, o cuando menos Europa, y así lo hizo. Otra cosa es que lograra obtener frutos. Declan Rice falló la primera clara tras asistencia de Mikel Merino desde la derecha, y un minuto después, Donnarumma se hizo gigante frente al remate a bocajarro efectuado por Gabriel Martinelli. Timber probó suerte sin éxito, antes de que Donnarumma volviese a acaparar los focos con otro paradón al cañonazo de Odegaard. El dominio de Los Gunners era clarísimo.
Se dio cuenta de ello un PSG que despertó de golpe al 17 de encuentro, con un derechazo de Kvaratskhelia que se estrelló en el poste. Seis minutos más tarde, fue Doué quien puso a prueba los reflejos de David Raya. La dinamita del cuadro parisino se encendió, para estallar por vez primera llegado el 27 de juego. Vitinha colgó desde la izquierda un balón despejado por la zaga del Arsenal, que acto seguido fue a parar a las botas de Fabián Ruiz, quien se sacó de la chistera un chicharro con el cual David Raya no pudo hacer nada.
Tuvo el PSG el segundo por medio de Barcola, pero David Raya lo evitó, al tiempo que arreglaba el estropicio de Lewis-Skelly. El Arsenal ya no era el mismo, y pese a la ocasión errada por Mikel Merino, tras una gran asistencia de cabeza por parte de Declan Rice, los de Luis Enrique tenían el partido justo donde querían, logrando arribar al descanso con bastante tranquilidad.
El primer cuarto de hora perteneciente a la reanudación, registró imprecisiones por parte de ambos equipos, lo que por supuesto beneficiaba al conjunto parisino. Solo Doué, con su tiro al palo corto, consiguió algo de claridad. Sin embargo, a partir del minuto 63, llegó la locura. Donnarumma voló frente a la delicatessen de un Bukayo Saka que buscó la escuadra, David Raya se lució ante un Achraf Hakimi que pretendía culminar una gran contra por la izquierda, y cinco minutos después, el cancerbero del Arsenal evitó la sentencia a la eliminatoria deteniendo un penalti lanzado por Vitinha.
Fue sin embargo, una forma de posponer lo inevitable. Corría el 72 de juego, cuando Kvaratskhelia quiso jugar para Dembélé, recién ingresado al terreno de juego, y que cedió a Achraf Hakimi aprovechando la siesta nocturna de Thomas Partey. El carrilero del PSG fusiló con la diestra, imparable para David Raya. Llegado el último cuarto de hora, todo parecía visto para sentencia, pero Bukayo Saka cogió el protagonismo. Primero acortando distancias en el 76, y cuatro minutos después, fallando con todo a favor el empate, tras un centro con música de Calafiori que supuso la única pifia de Donnarumma. De haber hecho doblete, menudo último tramo de infarto.
Pero no fue así, y después del intento de Achraf Hakimi, con un misil proveniente de una falta ensayada que se marchó fuera por poco, el PSG se limitó a defender con todo su renta. Para ese entonces, al Arsenal únicamente le quedaba su orgullo, queriendo caer con la mayor dignidad posible, aunque sin finura en los metros finales, poco se puede hacer. White por dos veces, y Mikel Merino, fueron la prueba. El Arsenal es un gran bloque, pero precisa de mejoras que engorden su plantilla.
El PSG regresa cinco años después a la Final de la máxima competición continental, teniendo la oportunidad de anotar su nombre en la lista de clubes privilegiados. El Internazionale será su último obstáculo. El cuadro dirigido por de Luis Enrique lleva demostrando durante todo el torneo, y con cada vez más resolución, que es una máquina genialmente engrasada, llena de recursos en todas las demarcaciones, y cuyo poderío ofensivo infunde enorme respeto. En resumen, lo tiene todo para que el presente año sea el más glorioso de su historia.