El Levante UD dejó escapar dos puntos en el Ciutat frente al CD Tenerife. Los de Álvaro Cervera, intentando remontar el vuelo mientras aún quedan jornadas por delante, se mostraron como un rival lo suficientemente incómodo como para que Los Granotas no pudiesen, ni supiesen, hincarle el diente. Pudo ser peor si Brugué no hubiese marcado sobre la bocina, al 90+5, un gol que medio maquilló el desastre. A Julián Calero se le volvió a ocurrir la luminosa idea de salir sin un nueve de inicio, y cuando recurrió a ello, era demasiado tarde, el daño ya estaba hecho.
Los de Orriols se enfrentarán durante la próxima jornada nada menos que al imponente Elche, y lo que es más desalentador, a domicilio, en el Martínez Valero. Considerando el rendimiento y resultados tan negativos que el equipo arrastra últimamente como visitante, pinta mal, de hecho, muy mal. Lograr los tres puntos en la morada de Los Ilicitanos, supone poco menos que una hazaña. Dicho de otro modo, el tropiezo en casa, no puede ser más inoportuno.
MACHO LEVANTE